Dice Zoraida Gaviria

Dice Zoraida Gaviria

“El Poblado debe convertirse en barrio”

La exdirectora de Planeación (1998-2000) y líder del Plan Especial de El Poblado entre 2004 y 2005 evalúa la transformación de El Poblado

¿Cómo era El Poblado a finales de los 90?
Cuando estábamos haciendo el POT el crecimiento de El Poblado era lento. Estábamos en la crisis del 99. Todos habíamos bajado de estrato en la vida real. El estrato 6 no crecía y ese era el predominio de la zona. Como funcionarios teníamos que haber sido unos magos para decir que en cinco años se iba a dar esa explosión de construcción. Los problemas estaban en cómo hacer que la ciudad creciera hacia adentro y frenar el crecimiento en bordes, en la transformación de sectores de buena calidad como Laureles, La América y Belén y en cómo dotarlos de buenos equipamientos para evitar que perdieran habitabilidad. La población estrato 6 era muy bajita, pero para 2005, cuando hicimos el Plan Especial de El Poblado, ya esta zona representaba el 35 por ciento de la actividad inmobiliaria del Valle de Aburrá. Hubo una explosión.

¿Qué planteó el Plan Especial de El Poblado 2004 – 2005?
Propusimos un imaginario con unos alcances y objetivos para que el El Poblado pudiera obtener más elementos de barrio. Porque no es barrio, y es esa configuración la que hace que sean muchos los viajes que se demandan al interior de la comuna. Como no hay tiendas, ni farmacias, ni peluquerías, ni nada de eso, las personas deben desplazarse en un carro a buscar lo que necesitan. Entonces nosotros proponíamos introducirle carácter urbano. Que las transversales fueran unas centralidades lineales, cambiar el modelo de movilidad, llevar transporte público más eficiente. El Poblado debe convertirse en barrio.

¿Se acogió este Plan Especial en el POT de 2006 (acuerdo 46)?
El Municipio sacó lo que consideró que podría incluirse en el POT, pero no la propuesta completa. Nosotros éramos consultores y como tal solo hacíamos propuestas.

¿Cuál fue el argumento para no acoger el Plan en su totalidad?
Creo que no lo consideraron necesario sino como un insumo, aunque para nosotros sí era muy importante completo.

En el caso de la construcción ¿cuáles era las restricciones que se debían implementar?
Era muy importante bajar las densidades y de hecho lo hicieron. Que se construyeran menos pisos.
De todas maneras la administración hizo algo muy bueno, y fue combinar el índice con la densidad. El índice dice cuánto se puede construir en cada lote. Eso se restringió fuertemente.

¿Cuál era el diagnóstico para El Poblado en ese momento?
Hicimos un ejercicio que se llamaba la capacidad de soporte, ideado por Marco Montes, y que mostraba cuánto desarrollo urbanístico era capaz de recibir un territorio de acuerdo con su dotación: vías y espacio público. Descubrimos lo siguiente: mientras en otros sectores de la ciudad como Boston o Castilla usted tiene una dotación por retícula y una densidad vial muy alta, en El Poblado usted solo tiene la Avenida El Poblado, La 34, la Transversal Inferior, la Superior, las lomas de Los Parra, Los González, El Campestre y Los Balsos. El Poblado entonces tiene una muy baja capacidad de soporte en términos de malla vial. Como si fuera poco, las personas de la comuna 14, a diferencia de las otras zonas de la ciudad, usan el carro para todo. La propuesta era que las densidades fueran más altas al lado del río, pues además de tener la mejor infraestructura de movilidad del Valle de Aburrá, también están el metro, los buses, las ofertas de ciudad en salud y educación. Mientras fuéramos subiendo la pendiente las densidades serían más bajas. El Municipio adoptó eso. Pero la realidad no está resultando así, pues usted ve torres y torres en esas zonas.

¿Por qué razón no se cumplieron los parámetros adoptados?
Hay varias razones. Una de ellas es que El Poblado se convirtió en la zona más atractiva de la ciudad para el sector inmobiliario, porque el POT, con base en la ley, exigía hacer planes parciales en las zonas de expansión y en las zonas que se declararan como de renovación urbana o redesarrollo. Este es el caso de las zonas cercanas al río. El problema es que esos planes parciales, siendo un instrumento muy bueno, no son de fácil gestión para el constructor, porque es una gestión asociada del suelo. Usted tiene que asociarse con los del sector para hacerlo en comunión y primero tiene que hacer el urbanismo para desarrollar el resto.

¿El Poblado entonces era la única opción fácil para urbanizar?
Hay dos sectores que son mucho más atractivos para urbanizar, porque tienen lotes más libres. En El Poblado era en el único sitio donde se podían conseguir lotes o casas lotes de más de 2.000 metros y no tenía que hacer Plan Parcial. El sector de la construcción se fue ajustando a esas oportunidades.

Usted podía construir en Laureles, pero no era ni es lo mismo, porque en El Poblado estaban permitidos los parqueaderos en superficie, mientras que en Laureles necesitaba parqueaderos en sótano para que en el lote le diera la entrada de parqueaderos más la del edificio, más la circulación. Además, en Laureles había que comprar no una sino dos casas, usted allá no tenía ni tiene ventilación e iluminación por los cuatro costados. Es decir, no es lo mismo construir en la ciudad construida a hacerlo en un lote o casa lote. Los constructores decían que les habían congelado la ciudad.

¿Y le hicieron esguinces a la norma también?
Es una realidad que siempre que se van a cambiar las normas, corren para legalizar la licencia cuando prevén que se va a aprobar una norma más estricta, independientemente de que se hagan trampas, para lo cual no tengo pruebas. Eso le corresponde a los jueces.

¿Qué se puede hacer ahora?
Fundamental era la propuesta de darle carácter urbano a El Poblado, pues ya no es campestre. Démosle más movilidad peatonal, pero como sabemos de las pendientes, hay que tener en las transversales la oferta, el punto de encuentro, la peluquería, el café. Hay que dar estímulos para que los primeros pisos puedan tener servicios. Se necesita transporte público de calidad en El Poblado y un plan enorme de aceras. Si queremos que la densidad no suba, ofrezcamos estímulos a los que viven en casas, que no las tengan que vender, porque hoy el avalúo en esas casas-lotes les sube el predial, ya que cabe la posibilidad de construir una torre y por eso las personas prefieren vender. Y, claro, necesitamos arquitectura apropiada para ladera.