Devolvamos el color a nuestros corales

 
 Devolvamos el color a nuestros corales 
   
 
En Medellín, se encuentran expuestos en el Zoológico Santa Fe
 
   
 
 
   
 
Con este nombre, el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial y las Fundaciones MarViva y Diving Planet adelantan la campaña ambiental sobre conservación de corales. La iniciativa surge luego de conocer el grave estado de nuestros corales debido a diferentes causas como el cambio climático y otros como la práctica inadecuada de algunas artes de pesca que arrasan con el ecosistema marino. Para ello, se llevó a cabo una actividad artística en cinco ciudades del país el pasado 8 de noviembre, en el que los niños pintaron bastidores relacionados con los arrecifes de coral del Caribe y el Pacífico colombianos. En Medellín, se encuentran expuestos en el Zoológico Santa Fe donde se realizó la actividad. Esta estrategia tiene como fin instaurar el 5 de diciembre como el Día Nacional de los Arrecifes de Coral, en un evento que contará con la participación de varias personas y entidades ambientales que se reunirán en la ciudad de Cartagena durante ese día.

Nuestro compromiso con el océano
Con esta frase la Agenda del Mar 2009 dedica su edición #18 a la “Década de los océanos 2008-2018” y ofrece a sus seguidores doce temas que informan sobre el estado actual de estos ecosistemas marinos. Así mismo, la descripción de 39 peces de arrecife, nueve artículos sobre deportes náuticos, una completa guía de destinos, 15 deliciosas recetas de mar, datos astronómicos y astrológicos, relatos de mar, constelaciones, cápsulas ambientales, glosario marinero, mareas, directorio telefónico, calendario de escritorio, separador de libros, fases de la Luna, cupón Correo de Ultramar, código para ganar fabulosos premios… y hermosas fotografías acompañadas de un novedoso diseño. Teléfono: 311 1822 info@agendadelmar.com Comportamientos ecológicos
Estamos de nuevo en época de Navidad y año nuevo. Regalos y promesas, pasan a hacer parte de la vida de las personas. Es bueno preguntarnos: ¿Cómo nos hemos comportado con la naturaleza? ¿En qué podemos cambiar para convertirnos o mantenernos en el grupo de sus amigos?
Quisiéramos tocar entre muchos, solo dos temas que son recurrentes en esta época: la multiplicación de la basura y la pólvora. No entendemos la razón para creer que el mejor regalo es aquel que está más envuelto. ¿¡Cuántos árboles se talan para lograrlo!? ¿La satisfacción de recibir un presente es proporcional al daño ambiental que produce?
¿Y la pólvora? es muy bonita, emociona mucho, alegra; pero es peligrosa en manos inexpertas. ¿Cuántas tragedias seguirán ocurriendo para convencernos de que su manejo debe dejarse a quienes saben manipularla? Cuidar a los niños, futuros herederos del planeta, empieza por alejarlos del peligro. La Navidad es en gran parte para ellos, no la convirtamos en una época de peligro.

Tráfico ilegal de fauna, una actividad para no repetir
Seguimos con la Navidad y los regalos. Duele pensar que una parte de los regalos para los niños es darles un ejemplar de fauna silvestre como mascota. Colombia es famosa por tener una estricta legislación sobre fauna silvestre que se cita muchas veces, en otros países, como ejemplo. El problema es que se aplica muy poco. Tenemos “carteles” dedicados al tráfico de especies silvestres. Controlan rutas, mercados y distribuidores locales e internacionales. Los estupefacientes y las armas, ocupan los primeros lugares y luego el comercio ilegal de flora y fauna silvestre, es la actividad ilícita que más dinero mueve.
La Unión Mundial para la Naturaleza en su Libro Rojo reporta 119 especies colombianas amenazadas y la Convención Internacional sobre su comercio incluye 447. Un reciente informe de inteligencia del Grupo Investigativo de delitos contra el Medio Ambiente de la Dijín, revela que en el país el tráfico de especies silvestres se ha constituido en una empresa del crimen organizado. La megadiversidad de muchos lugares de nuestro territorio se ha convertido en uno de los blancos predilectos de las organizaciones dedicadas al tráfico ilegal de especies. Comprar fauna silvestre para entregar a nuestros hijos o amigos nos convierte de alguna manera en sostenedores de este tráfico infame. Aún estamos a tiempo de evitar un daño incalculable e irreversible en términos de la pérdida de nuestra diversidad biológica. Vivir en libertad y en su ambiente es un derecho de todos los seres vivos.