Dentro de cuatro años

    Dentro de cuatro años
    El período constitucional del alcalde Alonso Salazar terminará el próximo 31 de diciembre, es decir, todavía le faltan cuatro meses largos en los que, en gracia de discusión, puede hacer muchas cosas. Sin embargo, pensamos que no es apresurado hacer ya un balance de lo que su gobierno significó para la ciudad. Si algo hemos aprendido, casi que a los garrotazos y en medio de frustraciones y desencuentros, es que en la política local no hay sorpresas ni hechos extraordinarios, como para pensar que en lo que queda de este gobierno vaya a pasar algo substancialmente diferente de lo sucedido en los tres años y medio que ya están en el pasado.
    En la lista de logros quedará el puente de la 4Sur, aunque todavía no está terminado, y en la lista de garrotazos y frustraciones mencionadas arriba podríamos poner muchas obras públicas inauguradas a las carreras en los últimos días de cada alcalde, y a las que su sucesor debe dedicar mucho tiempo y esfuerzo a reparar, corregir y terminar. Ejemplos de El Poblado: La carretera El Tesoro-Los Balsos-Las Palmas y la doble calzada de Las Palmas.
    En el balance oficial pondrán muchas cosas que son logros verdaderos, como el que la mitad de los colegios oficiales en Colombia que han sido certificados por el Icontec son de Medellín. Resultados como este hay muchos más, y nadie los podrá negar. Pero también, del otro lado, muchas cosas quedan en la lista de fracasos, por acción y omisión. La clínica de la mujer es una de ellas, el paquete de obras por valorización en El Poblado es otra, pero sobre todo, la lista del debe está encabezada por los grandes problemas que tenía Medellín desde antes de que Alonso fuera elegido Alcalde, y que no serán solucionados de aquí a diciembre.
    La inseguridad general, la contaminación del aire, la desigualdad económica, el abuso de menores, el auge de la prostitución, la discriminación (sexual, religiosa, social), el tráfico y el consumo de drogas, los atracos, la violencia intrafamiliar, los asesinatos, las carencias de insfraestructura vial, la accidentalidad y los problemas de movilidad y un etcétera que todos conocemos, ya estaban ahí desde antes de que Alonso llegara a la Alcaldía. Y también desde antes de que llegaran Fajardo, Pérez, Gómez, Naranjo, Ramos, Flórez y una larga lista de nombres. Eso es lo más grave de todo esto: esos problemas son más viejos que la mayoría de nosotros, y al paso que vamos, van a estar ahí mucho después de que nosotros ya no estemos.
    Creemos que como sociedad no nos debemos consolar con saber que estos problemas son complejos y de difícil solución. ¿Por qué los actuales candidatos a suceder a Alonso se apresuran a dar su punto de vista sobre las mallas que en el estadio separan a los aficionados de la cancha, pero no son tan precisos al hablar de la desigualdad económica o de la valorización? Eso dice mucho de por dónde van sus lealtades y sus intereses. A este paso no será extraño que dentro de cuatro años estemos hablando en este mismo tono, de estas mismas cosas.