Déjà vu

    Déjà vu
    Pocos se dan cuenta de lo absurdo que resulta que nos parezca normal que todo siga igual

    La palabra déjà vu, de origen francés, es de uso extendido. Expresa esa extraña sensación de estar viviendo algo ya vivido. Y eso sucede a menudo con las reuniones que se realizan en El Poblado para tratar las problemáticas de la comuna 14, lo mismo que al oír las declaraciones de algunos funcionarios: “Estamos haciendo los estudios pertinentes”, “Vamos a recuperar la Casa de la Cultura”, “Esperamos que las obras estén listas a más tardar en…”, “Eso es asunto prioritario para el alcalde”. Frases frecuentes que ya poco dicen. Suenan gastadas y carentes de significado, pues se han usado mucho y sin recato.
    Es así como pasan los meses y los años, cambian las administraciones municipales pero hay asuntos que parecen estancados en el tiempo, como algunas de las problemáticas de El Poblado: una y otra vez se denuncian, se conversan, se publican, se hacen promesas de mejoramiento, anuncios grandilocuentes, se informa sobre estrategias novedosas para enfrentarlas, se establecen compromisos, se muestran proyectos, la comunidad espera, se apacigua, deja constancias. Pero transcurre el tiempo y todo sigue igual, a veces peor. Empieza de nuevo el ciclo: se denuncia, se conversa, se anuncia, se promete… Pocos se dan cuenta de lo absurdo que resulta que nos parezca normal que todo siga igual, que nada o muy poco se arregle y que tengamos que volver a tocar los mismos temas desde el principio, como si apenas estuviéramos empezando. Pasa con la seguridad, con el espacio público, y ni se diga con la movilidad: los tacos continúan, los obras no avanzan, los procesos se estancan y los diagnósticos y evaluaciones se eternizan, tanto, que cuando se terminan ya están desactualizados y hay que volver a empezar.
    Por eso no es raro que en la más reciente reunión del Comité Local de Gobierno, el miércoles 26 de septiembre, se tuviera la sensación de estar viviendo un déjà vu. Las necesidades de la comunidad de El Poblado siguen siendo las mismas de hace varios años: continúan las denuncias por la inseguridad, por los robos perpetrados por delincuentes en motocicletas, por los excesos de ruido, la inconformidad ante la falta de control; se repite la solicitud de instalar baños públicos en los parques principales para evitar que las aceras y fachadas de casas y locales sigan siendo utilizados como sanitario. Se pide de nuevo el control al uso de inmuebles y a la contaminación visual y auditiva, la adecuación de aceras y corredores peatonales, el mantenimiento permanente a las obras de paisajismo, no con paños de agua tibia. No cesan las inconformidades por los árboles talados y no reemplazados, por el hundimiento de aceras, por los adoquines quebrados, por los numerosos y peligrosos huecos que dejan en los andenes los ladrones de tapas metálicas.
    Más que cómico, esto es trágico e inconveniente. Ya es hora de dejar de jugar con el tiempo, con la comunidad y con las palabras.