De regreso al amor

De regreso al amor
Cuando criticamos nuestros cuerpos porque no son lo suficientemente fuertes, bellos o sanos, no nos estamos amando

Por: Carolina Zuleta Maya
Hace unos días estaba hablando con una amiga de que por más que lo intentaba no podía tener el cuerpo que en mi mente era el ideal. Y así de manera casual, ella me dijo: Caro, creo que lo que debes hacer es amarte incondicionalmente. Mi reacción fue pensar: ¡Pero yo sí me amo! (¡Se supone que soy la experta en amor propio, la que lo practica cada día, la que se lee todos los libros al respecto, la que ayuda a otras personas a hacerlo!) Sin embargo la pregunta me quedó dando vueltas en la cabeza ¿Qué significa amor incondicional?
Cuando criticamos nuestros cuerpos porque no son lo suficientemente fuertes, bellos o sanos, no nos estamos amando. Cuando no nos atrevemos a pedir un aumento o cobramos menos por nuestros servicios, no nos estamos valorando lo suficiente. Cuando no vivimos nuestros sueños, nos estamos sintiendo menos de lo que somos. Cuando en nuestra mente nos criticamos, no nos estamos amando incondicionalmente.
Amarnos sin condiciones es amarnos así tal cual somos, sin esperar a que seamos más lindos, tengamos más dinero o a que alcancemos ciertas metas. Es amar aun cuando no nos gusta lo que vemos o cuando creemos que podríamos hacer las cosas de una manera mejor. Creo que soy una persona que entiende esta teoría y la comparte, pero aún así mi amiga tenía razón: no me estaba amando incondicionalmente. Es que uno no puede amarse incondicionalmente y criticar algo de su cuerpo, de su personalidad o de su vida. ¡Hay que amarse al 100%!
Pero, ¿cómo amar algo de nosotros que no nos gusta? Es fácil amar lo que sí nos gusta… nuestros talentos, sentido del humor, las metas que hemos alcanzado, lo que hacemos por las personas que amamos. Pero, ¿cómo amar lo que no nos gusta de nosotros mismos? Muchas veces sentimos que amar esa parte que no nos gusta es igual a decidir que eso nunca va a cambiar o nunca se va convertir en lo que creemos que debe ser. Pero esto no es necesariamente cierto.
Para amarnos incondicionalmente debemos aceptarnos como somos. Aceptar no significa que nos vamos a resignar y no vamos hacer nada por cambiar o mejorar aquello que no nos gusta. Aceptar significa parar de rechazarnos o criticarnos. Aceptar es entender que lo que sea que no nos guste de nuestro cuerpo o personalidad es parte del gran ser humano que somos y que por solo ese hecho se merece nuestro amor y respeto.
Al regresar al amor las frases como “no soy capaz” se convertirán en un “lo voy a intentar así me cueste, porque sí soy capaz”. Las criticas cesarán y tendremos más compasión por nosotros mismos. Y lo más increíble, es que al regresar al amor lo que queremos mejorar, empieza a mejorar automáticamente. ¿Qué puedes amar más de ti hoy?
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