De Bruces a Mí

De Bruces a Mí 
Reggae nacido de un sueño y convertido en algo real

De Bruces a Mí nació en un sueño. Cuando Mauricio Osorio tenía 9 años, en medio de esa consistencia brumosa de los sueños escuchó a alguien, quizás a sí mismo en el futuro, cantando un melodía que decía: “De Bruces a Mí”. A esa edad, confiesa él, ni siquiera sabía lo que significaban esas palabras, pero con los años el enigma de esa frase se revelaría como su destino.

“Yo decidí hacer música cuando empecé a escuchar con conciencia. En la adolescencia escuchaba rock con fusión de ska y reggae como Mano Negra, Todos tus Muertos y otros grupos que me mostraron otras formas de ver el mundo. Así llegué al reggae y me atrapó. Indagué sobre los rastafari, su historia y su expresión. Esta cultura provocó en mí una revolución espiritual. Por eso decidí cantar; para transmitir estas emociones y pensamientos de libertad”, afirma.
Fue entonces, cuando tenía 20 años, que volvió a recordar aquellas palabras soñadas. Le contó la historia a sus cómplices musicales y decidió que el grupo se llamaría De Bruces a Mí. Ahora esta frase tiene un nuevo significado: el mundo que está frente a nosotros, abierto a recibirnos.

Mensajeros de amor

Cuando se habla de reggae hay que hablar de Jamaica, una isla pequeña en extensión pero inmensa en creación musical y cultura. “Esa ha sido la escuela del grupo, y sigue nutriéndonos de enseñanzas a través de los sonidos. La temática social del reggae canta contra Babilón, que es todo lo que nos oprime, lo que atenta contra la humanidad. A eso le cantamos”, afirma Mauricio Osorio. 
De Bruces a Mí comenzó en Sabaneta, donde había mucha gente joven haciendo música.  Esta explosión de gustos musicales los unió en una banda ecléctica que combina músicos con formación y experiencias en bandas sinfónicas y artistas empíricos y autodidactas.
En cuanto a las letras, él dice con seguridad: “La música me hace ser menos egoísta, menos ambicioso. Según la filosofía rastafari, Dios está dentro de cada uno y por eso uno sabe discernir el bien del mal, lo benéfico y lo nocivo. Y como Dios está presente en todo cuanto existe, todos somos uno. Comprender estas cosas, nos hace vivir la vida con más amor, y ese amor es lo que expresa el reggae. Para nosotros el reggae es alimento para el alma y antes que nada queremos ser mensajeros de amor”.

Una evolución Real
El arte es una exploración hacia uno mismo, resalta el grupo. “Cada trabajo nos ha permitido madurar. El primer trabajo llamado De Bruces a Mí, hecho en 2003, no fue prensado así que no tuvo un comercio oficial. “Sin embargo, fue una laboratorio para medirnos, experimentar y aprender”, comenta Mauricio Osorio.
Este trabajo tiene una notable influencia de The Wailers, el grupo de Bob Marley. Su música sigue la línea del roots reggae (reggae de raíz), un subgénero del reggae que se desarrolló en Jamaica a partir del ska y el rocksteady.
El roots reggae es un tipo de música espiritual, en el que predominan las alabanzas y las letras que hablan de la pobreza y la resistencia a cualquier forma  de opresión. “Pero esencialmente queríamos abrir una puerta para que la gente conociera nuestra música”, asegura Mauricio Osorio.
En 2006 el grupo realizó el álbum Real, un trabajo más profesional, que incorpora elementos de la música latinoamericana y los fusiona con el reggae.
“En este trabajo tanto las líricas como el sonido buscan ser un reflejo de la realidad que vivimos, y tiene presente las influencias de los porros de los tíos, las baladas de las tías, la salsa de los primos y amigos, esas melodías y esas letras que son uno mismo”.

Un grupo muy laureado
Durante 2006 los horizontes se abrieron para De Bruces a Mí. Nuevos aliados le han permitido trascender fronteras y llegar a nuevos públicos. El video de la canción “Con tu puño y con tu razón” realizado por Milena Arango, fue premiado como el mejor video clip en el Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia y fue declarada la mejor agrupación de ska-reggae en Colombia en los premios Shock 2006. Sin embargo, el grupo resalta que la difusión de las bandas locales es cada vez más difícil porque en las emisoras solo abren espacios para artistas internacionales de grandes sellos disqueros.
Cuando se le pregunta a Mauricio Osorio por qué el reggae de San Andrés no tiene casi reconocimiento a nivel nacional, afirma que San Andrés está separado del resto de Colombia no solo geográficamente sino en idioma y en pertenencia. Por eso tienen más difusión los grupos de las principales ciudades. “En nuestro caso el reconocimiento de la banda está muy relacionado con los festivales en los que hemos participado y las giras por la ciudades, y nos hemos hecho conocer porque el espectáculo en vivo transmite mucha alegría”.