Daniel Quintero llega cargado de ambición a la Alcaldía de Medellín

Daniel Quintero Alcaldía de Medellín
ilustración: Carlos J Roldán

Conversamos con el alcalde electo de Medellín 24 horas después de haberse conocido los resultados de la elección. Calculador y conciliador en sus respuestas, fue coherente con su discurso en campaña.

La cita del alcalde electo con Federico Gutiérrez era a las 4:30 de la tarde y una hora antes había finalizado su encuentro con el gobernador electo Aníbal Gaviria. Daniel Quintero llega del baño donde estaba cambiándose de camisa y nos pregunta si aceptamos hacer la entrevista camino a la reunión que marca el inicio del proceso de empalme en la Alcaldía.

— ¿Ya se acostumbró a que le digan alcalde?, le pregunto.

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— Esta mañana todavía me parecía raro porque siempre me han dicho Daniel y en los últimos meses candidato, contestó.

Al subir al ascensor, el nuevo alcalde saca su celular, abre Twitter y clava su mirada en enviar un mensaje que se va autodictando: “Des-de ya tra-ba-jan-do por Me-de-llín y An-tio-quia. La U-nión ha-ce la fu-er-za”. ¿Qué más?, se pregunta y agrega: “Vie-nen ti-em-pos pro-mi-so-rios”. Cuando termina de digitar revisa el trino que está acompañado de una selfi con Aníbal Gaviria, mientras va dando unos pasos aún con la mirada fija en el celular, hacia la puerta del hotel Novotel en El Tesoro.

“Hay ciudades con ventajas competitivas, como el mar. Para nosotros significa crear nuestro propio mar, pero esta vez de talento humano”

En el mismo instante en que lanza el trino le entra una llamada que rechaza en una oportunidad, pero el teléfono vuelve a repicar. Es, por lo que dice la pantalla, Julián Peinado, representante a la Cámara por Antioquia del partido Liberal. Recientemente la Fiscalía le pidió a la Corte investigarlo por la trama de corrupción en Envigado y que hasta ahora tiene al alcalde de ese municipio, Raúl Cardona, y otros funcionarios detenidos desde noviembre de 2018.

En ese momento pasa una camioneta desde la cual gritan algo.

— ¿Qué dijo?

— No entendí, la verdad-, le digo.

— Algo con Petro-, contesta uno de sus escoltas.

— Vamos a unir a Medellín-, responde el alcalde electo.

Usted es el primer alcalde milenial, ¿qué implica eso?, le pregunto cuando vamos en su camioneta rumbo a La Alpujarra.

“Es un reto porque hay mucha esperanza de una alcaldía que tenga una profunda conciencia ambiental, que entienda de tecnología, de la Cuarta Revolución Industrial, tenemos el reto de los jóvenes para conseguir empleo. Lo importante es que tenemos amor, experiencia y ganas de hacer bien las cosas”.

¿Cómo conectó usted con la ciudadanía de Medellín?

“La gente en los barrios estaba pidiendo un cambio y ha hablado claro. Ese cambio de verdad pasa por transformar la educación. Hay un deseo ciudadano de cambio que, sin duda, está corriendo por todo el continente. En Medellín, con esta elección, empieza el cambio; nosotros vamos a hacer las grandes transformaciones que se requieren”.

¿Qué se debe entender cuando usted dice “valle del software” y “ecociudad”?

“Hay ciudades con ventajas competitivas, como el mar. Para nosotros significa crear nuestro propio mar, pero esta vez de talento humano: diseñadores gráficos, creadores de software, desarrolladores web, profesionales con base tecnológica; que no solo ayuden con la transformación digital de las empresas locales, sino que oferten sus servicios al exterior por medio de tecnología BPO (Business Process Outsourcing). Una vez alojado ese talento, muchas empresas se localizarán en la ciudad. Tener el talento humano es una ventaja competitiva que supera el no tener puertos, ni mares, ni ríos navegables”.

Va hacia un primer encuentro con  Federico Gutiérrez. ¿Piensa hacer algo así como un libro blanco?

“Nosotros vamos a construir a Medellín sobre lo construido. El comité de empalme va a reconocer el estado de cada uno de los temas relevantes: educación, salud, seguridad, EPM, ambiente… para que con ese diagnóstico nombremos a las personas idóneas. Tenemos que ser retadores y ambiciosos en cada uno de los temas”.

¿Se compromete con conformar un gabinete técnico?

“Será un gobierno técnico, con criterio, carácter y corazón. Tienen que ser personas que se interesen por la gente y con mucho liderazgo”.

Usted fue crítico de EPM y eso alertó a algunas personas. Anunciando el nombre del gerente mandaría un mensaje de tranquilidad.

“Esa es una de las decisiones más importantes que voy a tomar y lo haré con calma. La quiero consultar con muchos actores de la ciudad. A esa gerencia hay que darle mecanismos de durabilidad en el tiempo para volver a los tiempos de Diego Calle, quien permaneció 18 años en el cargo y fue sinónimo de éxito en EPM. Será una persona con criterio, caracter y mucha sensibilidad social. Será un gerente para sacar Hidroituango adelante y congelar las tarifas”.

El voto en blanco tuvo una votación considerable. ¿Qué decirles a quienes aún no confían en usted?

“Soy el alcalde de todos los medellinenses. Le pido a la ciudadanía que nos acompañe en los proyectos y a Dios que nos dé sabiduría. Está será una alcaldía ambiciosa. Trabajará duro por los resultados, capaz de construir de manera conjunta con todos los sectores de la sociedad alrededor de propósitos comunes. Hoy hay 40 mil personas que están sin empleo, pero que hace dos años estaban trabajando. El desempleo joven está en 19 % y es el 23 % cuando se trata de mujeres jóvenes. Si eso no nos llama a la unidad, entonces qué lo va a hacer”.

Pero el Concejo tiene un tercio del Centro Democrático y algunos se preguntan por su gobernabilidad.

“Lo haremos con respeto. Hay personas valiosas en todas partes; por ejemplo Paulina Aguinaga ha defendido lo público de manera valerosa y es del Centro Democrático. Nadie va al Concejo y nadie se hace elegir alcalde pensando en que le vaya mal a la ciudad. Haremos acuerdos para que a la ciudad le vaya bien”.

Siempre hay distancias entre el plan  de gobierno y el de desarrollo. ¿Qué está dispuesto a dejar a un lado?

“Hay que reconocer que otras propuestas tuvieron votaciones importantes. 200 mil personas se inclinaron por las propuestas de Alfredo Ramos, de la que destaco que la flota de la administración sea sostenible; en cuanto a las tarifas coincidimos con Ramos y con Juan Carlos Vélez. No hay mucha distancia en algunos temas”.

La MOE dice que la reposición de votos no cubre los gastos de campaña, que finalmente
se pagan con favores. ¿Cuál es su caso?

“En nuestro caso sí porque hicimos una campaña modesta; que no compra líderes. Nuestra campaña está muy, muy por debajo del tope electoral y eso hace que con la reposición de votos seamos capaces de pagar las deudas y recuperar lo que pusimos para la campaña”.

Usted ha sido un hombre activista y de muchos símbolos, ¿seguirá recurriendo a ellos?
“Yo más que símbolos procuro hacer lo correcto. A veces un símbolo puede crear la suficiente tensión para hacer lo correcto y lograr que pase algo”.

¿Con cuál indicador se va a obsesionar?

“Soy de trabajo duro, de escoger muy bien indicadores, por ejemplo el porcentaje de jóvenes que acceden a educación superior. Y todos los días tendremos reunión para revisar los indicadores de seguridad que estarán en nuestro tablero de control”.

Eso implica una estrategia para combatir hurtos y reducir número de homicidios.
“Vamos a aplicar la presión del Estado y construir futuro para los niños”.

¿Volvió a hacer las migas de la abuela  que cocinó con Vivir en El Poblado?

“No he tenido mucho tiempo. En ocasiones ni para desayunar, ni para dormir. En la primera mañana como alcalde electo me levanté pensando en la seguridad, en Hidroituango, en los vendedores ambulantes. Ya empiezo a montarme en el cuento del trabajo por la ciudad”.

En ese momento entramos al sótano de la Alcaldía, cuando se abre la puerta de la camioneta el alcalde electo se despide y de inmediato baja a saludar a los conductores oficiales que están en el lugar.

 

Por: Daniel Palacio Tamayo / daniel.palacio@vivirenelpoblado.com

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