Cuidado con este tipo muchachos

Los engatusa con el cuento de que es hermano de un reconocido futbolista profesional, que tiene contactos con entrenadores y directivos del fútbol, que él mismo es jugador (según descripciones de algunos estafados el tipo no debe tener más de 20 años) y con su labia y habilidad logra que lo inviten a las unidades residenciales. Una vez adentro, y ganada la confianza de los muchachos, les pide cosas prestadas: juegos de video, cámaras digitales, teléfonos celulares o artefactos similares relativamente costosos o que seguramente le son de fácil comercialización en el bajo mundo. Obviamente nunca devuelve nada ni vuelve a aparecer.

La Fiscalía ya tiene varias denuncias sobre este tipo que ha dado varios golpes en El Poblado. Lo peor del caso es que aborda a los muchachos por el lado que son más frágiles, por el del deporte y la fama. Se viste con ropa de marca, usa las camisetas originales de los equipos de fútbol, habla de los deportistas como si de verdad fueran de su círculo, conoce los juegos de video y en general el mundo de los muchachos de entre 10 y 15 años. Por eso entra fácilmente en confianza y ellos lo siguen como a un hermano mayor que conoce el mundo al que ellos quieren acceder. Ahí precisamente radica su peligrosidad pues nunca fuerza una cerradura ni usa la violencia, pero se mete a los apartamentos solo con los muchachos, generalmente a la hora en que los padres no están. “Menos mal es ladrón y nada más”, dijo a Vivir en El Poblado el padre de una de las víctimas.

Nunca es tarde para decirle a los muchachos que no hablen con extraños, que no reciban cosas, en fin, que no todo lo que brilla es oro.