Cuando paro de perseguir un sueño

La mente habla más fuerte, así que para oír al corazón debes estar en silencio

/ Carolina Zuleta

Creo que todos los sueños, por más lejanos e imposibles que parezcan, se pueden cumplir. Es más, creo que el propósito de nuestra vida es descubrir cuál es nuestro sueño y entregarnos a él con amor, pasión, valentía, compromiso y constancia. En el camino a cumplir este sueño nos enfrentamos a miedos e inseguridades, conocemos aliados y enemigos, celebramos victorias y vivimos momentos que son más maravillosos de lo que jamás nos imaginamos.

Este camino hacia nuestros sueños también está lleno de tropiezos y barreras, y muchas veces queremos rendirnos. Todo el tiempo nos estamos preguntando, ¿será que puedo superar esta barrera? o ¿será que esta barrera me está diciendo que voy por el camino equivocado? Entonces la pregunta para responder es ¿cómo hago para saber cuando un “no” es realmente un “no”?

Esta misma pregunta le hizo Oprah a Paulo Coelho, autor de El Alquimista. La respuesta de Coelho fue: “Depende”. Me quedé pensando… ¿depende de qué? Yo creo que depende de quién te diga ese “no”: tu cabeza o tu corazón.
Nuestra mente está programada para buscar problemas y soluciones. La cabeza quiere controlar, saber cuál es el paso a seguir. La mente te dice cómo vas a fracasar, cómo la gente se va a burlar de ti y te va a rechazar. La mente, al no saber qué hacer después, te dice que es imposible y te muestra todas las razones de por qué no lo vas a lograr. “Ya lo intentaste todo, no hay suficiente dinero, no tienes lo que se requiere”.

El corazón, por el contrario te dice “deseo esto, no sé por qué, no tengo lógica, pero esto es lo que quiero”. Cuando el corazón no desea, simplemente no sientes, no te interesa, no te importa. Pero cuando el corazón desea, todo en ti vibra al pensar en ese sueño. Esto no significa que en el camino hacia ese sueño no puedas perder a veces la motivación debido al miedo, pero el corazón sabe que todavía lo deseas.

La mente puede convencerte de un no, es más, la mente puede hacer que el corazón se calle, pero el corazón no olvida. Si tu sueño es uno del corazón, entonces en el momento en que estés en silencio vas a pensar en ese sueño y te vas a sentir triste por no perseguirlo. O tal vez vas a leer algo en una revista o un libro y te vas a volver a ilusionar con ese sueño. El corazón sabe la esencia del sueño y no le importa el camino. Tal vez tu sueño es ser músico, no importa si es en una orquesta o enseñándole a niños, o tal vez tu sueño es tocar en una sinfónica. Solo tú puedes identificar la diferencia en tu corazón.

La mente habla más fuerte, así que para oír al corazón debes estar en silencio. Si hoy tienes duda acerca de tu sueño, tómate un tiempo para orar, meditar y estar en silencio. Escucha a tu corazón y él te hablará.
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