“Cuando me monto al metro me da miedo de que me aporreen”

La estación Poblado, con cerca de 80 mil usuarios por día, se convirtió en territorio hostil. ¿Bastará con las obras de ampliación? 

Por Catalina Peláez

Viajar en el metro en horas pico se ha convertido para muchos en una odisea que comienza incluso desde que se pisa la plazoleta central de cada estación. Cruzarlas es una experiencia en la que se despiertan todos los sentidos.

En las afueras de la estación Poblado, en una fila en la que esperan 60 personas o más para comprar el tiquete, nos encontramos con Sara y su hija Alison de 5 años. Mientras esperamos para llegar a la taquilla, un río de personas entra y sale, viene y va. “Alison sufre de insuficiencia renal crónica. Cuando los vagones están muy llenos, no me monto porque me da temor que nos aporreen, me subo cuando vienen vacíos”. Una vez los compramos, nos abrimos paso entre la multitud para poder llegar a la plataforma, destino final Itagüí. El reloj marca las 6:30, esperamos agolpadas a que pare el tren para subirnos a un vagón. Una vez lo hacemos, veo casi que un milagro: el espacio vacío y una silla para Sara y su hija. La señal de alarma que indica que las puertas se van a cerrar y el tren se va a poner en marcha suena, entre tanto un hombre de contextura gruesa trata desesperadamente de abrirlas para no quedar por fuera.

De Norte a Sur
Pese a que el sistema de ventilación está encendido, dentro del vagón el calor se hace insoportable, el vaho definitivamente es intenso. Mientras caminamos para llegar hasta donde se encuentra un chico en silla de ruedas, vemos cómo las mujeres cuidan sigilosamente su bolsos, otros tratan de alcanzar los pasamanos para poderse sostener y, algunos hombres miran embelesados una joven. Al fin nos acercamos a él, se trata de Andrés. “Yo trabajo esporádicamente en Plaza Mayor, y para llegar a ese lugar me voy hasta la estación San Antonio, de ahí me monto en otro tren para que me lleve hasta Hospital, me bajo, hago trasbordo al metroplús y me deja al pie de ese centro de eventos. Es una vuelta que no tiene sentido”, dice.


Sanciones más severas

En relación con las riñas que se han registrado en los últimos días, en algunas estaciones del sistema, Jorge Mario Tobón, gerente social y de servicio al cliente, de la Empresa Metro comenta: “Estas personas son retenidas por la Policía, luego, se llevan a la Fiscalía donde se reseñan y se les sigue un proceso judicial dependiendo de cada caso. La Empresa está analizando cómo hacer más contundentes las sanciones de cara a los usuarios infractores” y agrega que “en el primer trimestre de 2016 empezarán las obras de ampliación de la estación Poblado en el costado Sur. La empresa también ha comprado 20 trenes más para ampliar la capacidad del sistema”.