Cuando el tiempo libre educa

Cuando el tiempo libre educa
Colegios de Medellín y entidades públicas desarrollan programas para el aprovechamiento y buen manejo del tiempo libre a partir de la motivación
Deportes, actividad aeróbica, interpretación de instrumentos musicales, movimientos corales, ballet, hip hop, teatro, pintura, robótica, gastronomía, manualidades e idiomas, son solo algunas de las actividades extracurriculares que ofrecen los colegios privados en El Poblado y en otros sectores de la ciudad.

Pero, antes de ahondar en las opciones, cabe preguntarse ¿cuáles son los aportes de estas actividades para los estudiantes? Según la psicóloga y magíster en Educación, Yólida Ramírez, “una de las cosas más difíciles de aprender es manejar el tiempo libre. Actualmente la mayoría de los padres de familia trabajan, y el tiempo que los niños permanecen solos lo ocupan viendo televisión, navegando en Internet o en la calle”.

Hacer parte de una actividad extra implica un compromiso, por lo que se desarrollan habilidades que son indispensables desde la niñez, entre ellas, la disciplina, la concentración, la atención, la permanencia, la toma de decisiones, la autonomía y el buen manejo del tiempo, según lo expresado por la psicóloga.

Muchas instituciones educativas coinciden en incluir en el plan de estudios estas actividades que complementan el aprendizaje en el colegio y la sana utilización del tiempo libre.

En el Colegio Alemán, las Actividades de Tiempo Libre (ATL) son obligatorias para los niños desde el Kindergarten (prekínder y kínder) hasta Mittelstufe (del quinto al octavo grado). Los estudiantes eligen la actividad que desean y emplean una hora y media que está incluida en el horario de clase. En los grados más altos son opcionales y se realizan en horario extracurricular. “La idea es reforzar las habilidades de los niños. En estudios que se han realizado en el colegio, se comprobó que un niño que aprende a descifrar un código musical, tiene mayor capacidad de entender matemáticas y aprender otro idioma”, según expresaron voceros de esta institución educativa.

El colegio Marymount también propone clases opcionales de una hora y media, todos los días. Su propósito “es que las niñas no tengan que desplazarse a otro lugar de la ciudad para hacer lo que les gusta y, más que reforzar lo académico, la idea es que canalicen y disfruten el tiempo libre”, destacó Mónica Martínez, coordinadora del Comité Cultural del colegio.

“Además de ser una unidad formativa, hacemos parte de una comunidad”, dice por su parte Jesús Castro, director de Estudio del colegio Montessori, quien explica que el propósito es “dar una formación equilibrada en la que los conocimientos no estén desligados de la práctica”.

Apuesta por una Jornada Complementaria
“El sector oficial no cuenta con los recursos económicos ni la infraestructura física necesaria para desarrollar este tipo de actividades”, explica Yólida Ramírez, quien además es docente en el Colegio San Lorenzo de Niquitao. La dinámica social que allí se vive dificulta la permanencia de los estudiantes.

“Hace poco -por ejemplo- el Índer intentó realizar un programa complementario, pero el problema es que cuando los niños salen del colegio tienen la necesidad de ir a una fundación en donde los cuidan y alimentan”.

Desde junio de 2012 la Secretaría de Educación de Medellín, viene desarrollando el programa Jornada Complementaria, el cual “busca brindar alternativas de uso productivo y creativo del tiempo libre de los estudiantes”, según la explicación del coordinador del programa, Juan Pablo Ramírez. Este comenzó a implementarse en los corregimientos de Palmitas, San Cristóbal y en tres colegios de las comunas 5, 6 y 7, llegando así a más de nueve mil niños. Actualmente existen 30 mil cupos para atender el tiempo libre de los jóvenes de toda la ciudad, según cifras de la Secretaría de Educación.

Teniendo en cuenta el limitante del espacio reducido para desarrollar las actividades complementarias, “priorizamos el hecho de que los niños no salgan de su territorio y reconozcan lo que tienen alrededor, como las juntas de acción comunal y local, la parroquia y los parques biblioteca”, afirma Ramírez. El programa cuenta con cuatro rutas pedagógicas: cultura, deporte, ciencia y tecnología y bilingüismo, las cuales son atendidas con diferentes aliados, entre ellos el Índer, la Secretaría de Cultura, el Parque Explora, Medellín Digital y Medellín Bilingüe. Las actividades se realizan dos días a la semana en un tiempo de dos horas. “La idea es que los rectores se animen a complementar los otros días”, dice Juan Pablo.

Deseo, clave del éxito
“Donde está el deseo está el éxito que se adquiere en lo cotidiano”, afirma la psicóloga Yólida Ramírez. Ella piensa que “un niño motivado hace más de lo que se le pide”. El coordinador de la Jornada Complementaria, Juan Pablo Ramírez, coincide con esta afirmación: “Nos hemos encontrado que la jornada complementaria se puede convertir en un elemento motivacional. No estamos buscando deportistas de alto rendimiento, científicos o artistas, nuestro propósito es que el chico se apasione por lo que hace y encuentre razones para vivir”.


Un referente que da sentido

“Siempre he sido de las que se mete en todo en el colegio. En este momento hago parte de las Olimpiadas de la Ciencia. Me encantan las ciencias exactas, la literatura e investigar”. Así responde Daniela Varela, una joven de 17 años del colegio Jesús María, a la pregunta de por qué se motivó a participar en el Campamento de Jóvenes Inventores con el científico Raúl Cuero, realizado en el ITM en diciembre.

Lo que más le gustó a esta estudiante y habitante de El Poblado es que no tenían que saber de ciencia ni biología, sino la motivación por la creatividad y la investigación desde otras áreas como la música y el periodismo. “No pensé que iba a ser tan exigente. Estaba súper nerviosa, había invitados importantes de otros países, pero ver mentores jóvenes como nosotros, me motivó mucho”, cuenta Daniela, quien se muestra muy segura de lo que aprendió.

Además de las conferencias que le dejaron nuevas ideas y curiosidades, trabajó en un invento. Se trataba de un antibiótico que no atacara los síntomas sino al microbio.

En esta experiencia de Parque Creativo, el cual ha sido implementado por Cuero en otras cuatro ciudades del mundo, “a los chicos se les olvidó el celular al segundo día, el entorno de distracción, y se concentraron en la ciencia. Hablaban de invenciones, microbiología y modificaciones genéticas”, cuenta Juan Pablo Ramírez.

Precisamente él, quien conoció de cerca los resultados de los estudiantes, afirma estar seguro de que “esos jóvenes, al terminar el laboratorio, se la pasaron leyendo y trabajando en sus proyectos”.
De cada uno de estos campamentos se eligen por lo general cinco proyectos, Medellín generó 19 invenciones potenciales, de 22 participantes, por lo que Raúl Cuero afirmó “que fue el mejor campamento que ha tenido y se impresionó por la calidad de la ciudad”.


Foto cortesía Secretaría de Educación


Las 10 habilidades para la vida
El programa Jornada Complementaria de la Secretaria de Educación se fundamenta en las diez destrezas psicosociales que propone la División de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS):

1. Autoconocimiento
2. Empatía
3. Comunicación asertiva
4. Relaciones interpersonales
5. Toma de decisiones
6. Solución de problemas
7. Pensamiento creativo
8. Pensamiento crítico
9. Manejo de emociones
10. Manejo de tensiones y estrés