Cuando el juego se vuelve una adicción

 
 
   
 Los ludópatas, al igual que ocurre con otras adicciones, son incapaces de dejar de jugar, incluso cuando desean hacerlo. Pero el problema no solo es la frecuencia con la que juegan sino la cantidad de dinero invertida, su interferencia en la vida cotidiana y el deterioro de las relaciones familiares, sociales y laborales. El fenómeno avanza de forma tan preocupante en el país, que según estadísticas del Ministerio de Salud entre el 6 y el 14% de los jóvenes pueden tener problemas de adicción al juego; esta proporción es dos veces mayor que en los adultos.

Una esperanza
Para ayudar a los ludópatas, hace 5 años se conformó el Grupo de Jugadores Anónimos La Esperanza. “Esta es una entidad sin ánimo de lucro que no está afiliada a ninguna organización, no tiene cuotas de inscripción, no se pagan honorarios, y no interviene en credos, religiones o ideologías”, afirma Carlitos (los nombres han sido cambiados para respetar la confidencialidad de los entrevistados). Quienes participan de la terapia de grupo lo hacen porque ya están cansados de perder dinero, familia y estabilidad emocional.

Cuando se toca fondo
Adriana asegura que el fondo para ella fue el instante en que dijo, o me muero o busco una salida. “Lo que lo mantiene a uno conectado con el juego es que uno tiene una enfermedad emocional de característica compulsiva. Antes yo no quería aceptar esa condición y buscaba el juego para evadirme de mí misma. Era como si uno sintiera placer perdiendo porque uno sabe que no va a ganar. Cuando uno toca fondo se da cuenta de que la adicción al juego es un deseo instintivo por hacerse daño. Eso lo genera la culpa. La culpa por lo regular viene de la niñez, y tiene sus raíces en la forma como lo educaron a uno. Yo encontré en el juego la conexión para transferir esa culpa a otra culpa, que incluso me hacía más daño”.

El primer paso
Para ingresar al tratamiento el primer paso es la firme intención de no volver a jugar. El jugador debe admitir que es impotente para controlar el juego, reconocer que padece una enfermedad emocional, progresiva y que el juego no es la solución a los problemas económicos. “No se manejan cifras porque para cada persona el dolor es incuantificable, tanto para el que pierde la plata con qué comer como para el que queda en la ruina porque lo apostó todo” comentan.

Cuánto dura el proceso de curación
Los jugadores en terapia afirman que esta enfermedad se cataloga como incurable. Dicen que tanto el que lleva un día como el que lleva años sin jugar, están a la misma distancia de hacer la primera apuesta. Al respecto Luis comenta: “Yo llevaba 10 años en terapia. De pronto creí que ya podía continuar solo y reincidí. El grupo me mantiene, porque aquí yo les cuento lo que estoy viviendo y en el error ajeno me veo, me confronto y encuentro soluciones. Estuve en una cantidad de instituciones pero muchas en realidad eran sitios de explotación para adictos, porque se aprovechan de que uno es vulnerable, tiene miedo y está confundido. Con el grupo llevo un año y medio y estoy mejor. Pero esto se mantiene es ayudando a otros”.

Además hay otras ayudas como literatura, cambios de residencia, que ayudan a mejorar de forma individual y continuar la abstinencia. Pero necesitan de otros para comunicarse ycombatir la ansiedad, afirman los demás jugadores anónimos.

 
 

Lo que mueve el juego

• Según Etesa, entidad que regula los juegos de suerte y azar en el país, el 47% de los establecimientos dedicados a esta actividad son ilegales y manejan más de 800 mil dólares al año. Los adictos al juego cuentan con facilidades que agravan el problema. Se estima que el 70% de los adictos recae.
• Entre los años 1998 y 2000 se presentó el apogeo de los casinos en Medellín, pues registraron 61 casinos en la Cámara de Comercio de Medellín. La mayoría funcionan las 24 horas todos los días; se estima que acuden 660 personas diarias y 19 mil al mes, de clase media y media alta. La edad de los jugadores está entre 18 y 50 años. Eso sin contar con la proliferación de negocios con máquinas tragamonedas (que son las más usadas).

Recomendaciones
El grupo La Esperanza realiza sus terapias todos los días de 5:30 a 7:30 p.m. frente al Parque de Belén. Aseguran que en la calle se conserva el anonimato para no afectar relaciones personales, familiares y laborales. También hacen reuniones con familiares, amigos y personas de las empresas para aprender a enfrentar el problema y apoyar a los ludópatas en tratamiento.

Las sugerencias de los jugadores anónimos para cualquier persona que tenga problemas con el juego son:

• Ocupe el tiempo libre (que antes dedicaba al juego) con acción, en trabajos o aficiones que le hagan desechar la idea de ir a jugar.
• Evitar juegos de azar en televisión.
• No cargue plata por unos días para evitar la tentación.
• Cambie el círculo de amigos que tenía en el juego.
• Realice una actividad física, y en el caso de que sea competitiva, no apueste. Eso le evitará pensar y le compensará la necesidad de adrenalina.
• En caso de ansiedad, llame a un amigo de confianza y descargue sus emociones. Y recuerde que cualquier cosa que haga por no jugar, no solo le evitará perder plata, sino la vida.