Cronograma ajustado

     

    Cronograma ajustado

     
       
     

    Pedir la verdad es el clamor de todos, incluso de quienes van a la televisión a exhibir sus miserias a cambio de un poco de dinero. Con ese mismo horror elemental de ver a través de una ventana las miserias ajenas, estamos viendo el triste ballet de la Verdad de la Nación.
    Las rondas de confesiones de estos días, han abierto un pequeño orificio en el manto que cubre el caldo en el que estamos nadando hace años y claro, la verdad contada no solo produce miedo sino que también deja un amargo sabor al constatar que quienes parecían grandes patriarcas estén untados de esa sopa inmunda.
    ¿Cómo prepararse para oír que aquellos que alguna vez fueron “nobles dirigentes”, pudieran ordenar asesinatos, participar en complicidad con asesinos o recibir su dinero para financiar sus negocios o sus campañas?
    Quedan solo unos meses para que Medellín conozca quiénes ocuparán a partir de 2008 los cargos que nuestra sociedad ha designado para la administración de la ciudad. Es muy poco tiempo para una preparación adecuada, pero en ese tiempo hay que instruirse.
    En estos meses que van antes de las elecciones los electores se deberán preparar para recibir informaciones de todo tipo, cientos de buenas propuestas y muchísimos argumentos por los cuáles tal o cual candidato no es idóneo para desempeñar un cargo; del mismo modo, la ciudad conocerá muchas propuestas absurdas, y se conocerán también otras que vienen de los lados más oscuros de nuestra sociedad y de las que ya hay advertencias en distintos barrios.
    La verdad no es justificación, pero al menos permite que se entienda por qué algunos líderes de la sociedad negociaron y se asociaron con mafiosos.
    La democracia es una forma imperfecta de gobierno, pero es la mejor que se ha inventado el hombre hasta ahora. Darle el respeto y el valor que tiene es el único deber ciudadano que se debería exigir universalmente.