Contra las memorias desteñidas

Las fotografías se deterioran con el paso de los años; siempre ha sido así, no importa el soporte sobre el que estén. El asunto es que las fotos del antiguo sistema de rollos y revelado pueden llegar a durar casi un siglo (siempre y cuando se hayan conservado con toda la curia) antes de que su deterioro se haga evidente; y las fotos impresas en casa, con tinta de inyección en impresora doméstica, tienden a decolorarse en mucho menos tiempo.

La noticia puede ser desalentadora para quienes acaban de gastarse un poco de plata en su cámara digital y en sus accesorios (desde papel y tinta hasta impresora, software y computador). Así que lo primero debe ser tomar conciencia de que las fotos (cualquier foto) no duran para siempre, y que mientras se conserve al archivo digital original, la foto siempre podrá reimprimirse.

Como la triste realidad es que las fotos impresas en casa se destiñen en poco tiempo, cuestión de días en el peor de los casos, lo mejor es tomar precauciones para hacerlas bien y sacarles el mejor provecho.

Hay que empezar por la impresora, el papel y la tinta. Los expertos recomiendan seguir las instrucciones de los fabricantes, sobre todo en lo que a tinta se refiere. Los cartuchos rellenos con tintas ordinarias dan resultados ídem. En cuanto al papel, se recomienda trabajar con el que ofrece calidad para archivar. Son los materiales más caros, pero tampoco es que sean impagables, en relación con los resultados; lo mejor es usar el papel y la tinta de primera solo para las impresiones finales, y los materiales ordinarios para los borradores.

Una vez se tiene la foto impresa, hay que dejarla secar del todo. Aunque a los pocos minutos estas fotos dan la impresión de estar secas, no es así, y si se apilan una encima de la otra, se pueden pegar. Cuando estén secas, lo mejor es guardarlas en un álbum; este es el medio que garantiza la mayor duración pues prácticamente no las expone a la luz directa ni al aire. Para los portarretratos siga las recomendaciones del recuadro titulado Hacerlo bien desde el principio.

Y la recomendación más importante, fruto de los más sesudos estudios: después de imprimir la foto no se debe borrar el archivo digital original (casos se han visto). Estos se pueden almacenar en discos compactos, que como el papel y la tinta, deben ser de buena calidad y manejados y almacenados apropiadamente.