Carta desde Tierrabomba

Hola te escribo desde la Isla de Tierrabomba, frente a Cartagena. Vinimos a bucear el heroico Coral de Varadero. Heroico porque sobrevive justo debajo del paso de los buques que salen del puerto hacia el Caribe. Te cuento que este arrecife –hoy– es presa de magnates que pretenden destruirlo con la excusa de requerir más infraestructura, que ya sabemos es insostenible.

Carolina Daza
Por Carolina Daza / opinion@vivirenelpoblado.com

¿Sabes qué es un arrecife?

Son colonias de corales, y los corales son animales como nosotros. Ellos invertebrados y marinos. Si nunca has estado a diez metros bajo el agua, imagina cada arrecife como una ciudad hecha de edificios o corales de todo tipo de diseños, calles, puentes, bosques; allí los ciudadanos son peces, erizos, esponjas y anémonas.

Estamos más conectados a ellos de lo que creemos. La crisis climática que atravesamos está descongelando los glaciares y desbalanceando el pH y la temperatura de los océanos. Todas nuestras acciones en nuestro día a día, lo que consumimos, lo que nos ponemos, donde habitamos (el bloqueador que nos echamos, cuando nos bañamos o cuando lavamos nuestra ropa con jabones tóxicos), todo esto nos convierte en monstruos para ellos.

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Volviendo a la urgencia del Varadero, te cuento que no hacía parte del atlas de corales de Colombia. ¡Imagínate que solo hasta hoy lo detectaron por ser presa del progreso! La ciencia aún no se explica cómo sobrevive bajo tales condiciones, ni cómo se ha convertido en la gran barrera de la contaminación que sale de la bahía de Cartagena hacia el mar abierto.

El océano recicla toda la contaminación que generamos en la tierra y nos regala el oxígeno que respiramos. Hace más de 100 años Charles Darwin decía, “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”. De esto se trata la resiliencia, pero en este caso de una resiliencia ambiental que anticipe catástrofes. Si los corales del Varadero han sido resilientes durante miles de años, hoy tenemos que ser valientes para pronunciarnos en su defensa.
Y tú, ¿a cuál monstruo de sostenibilidad le temes?

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