Confesiones de un chef caldero de opinión

Con este libro Bourdain entró pisando duro en el mundo editorial y no por simple estratégica del marketing; demostró ser un ameno y original escritor.

por Julián Estrada Ochoa

Con el título de esta columna Anthony Bourdain escribe en el año 2000 su primer libro, cuya crudeza escandaliza a la opinión pública norteamericana y luego a la opinión mundial, descubriendo un submundo de relaciones humanas y económicas nefastas -en la élite de los restaurantes norteamericanos- las cuales permanecieron intocables durante más de medio siglo por el prestigioso y ponderado periodismo gastronómico internacional. Fue él quien a riesgo de su integridad física denunció las triquiñuelas de un contundente tráfico de drogas en las cocinas de los más importantes restaurantes de New York, Chicago, Boston y Los Ángeles; fue él quien reconoció la explotación, pero a la vez la fortaleza e importancia de la mano de obra de mexicanos, ecuatorianos y colombianos en las cocinas de muchos restaurantes norteamericanos y fue también él quien en dicho libro denunció la existencia de una mafia empresarial que controla y domina proveedores y licencias de funcionamiento.

Con este libro Bourdain entró pisando duro en el mundo editorial y no por simple estratégica del marketing; demostró ser un ameno y original escritor de un tema que él resumió así: “…quiero que los lectores echen un vistazo a las verdaderas alegrías que proporciona hacer buena comida con profesionalidad. Me gusta que entendieran (…) qué se siente, se ve y se huele en medio del ajetreo y el siseo de la cocina del restaurante de una gran ciudad. Me gustaría transmitir lo mejor posible las curiosas delicias del lenguaje, la jerga, las calaveradas de quienes están en primera línea de los fogones. Me gustaría despertar en el personal de a pie que lea este libro la idea de que, a pesar de todo, la vida puede ser divertida”.

Bourdain seguirá siendo un icono del mundo de los fogones por su acertada mezcla de irreverencia y conocimiento, adobada con elegancia. Su éxito como chef empresario y luego como escritor, nunca llegó a compararse con el éxito logrado como protagonista de televisión en su programa Sin Reservas el cual batió cifras de audiencia en todo el planeta.

La noticia de su muerte estremeció a toda la comunidad culinaria mundial. Permítaseme transcribir cuatro líneas más de su libro las cuales nos dejan pensando: “… la vida de cocinero ha sido para mí un largo enredo amoroso , con momentos tanto sublimes como ridículos. Pero igual que en todo enredo amoroso, cuando miras atrás recuerdas mejor lo buenos momentos… desde siempre he creído que la buena comida está por encima de cualquier riesgo. Para mí la comida siempre ha sido una aventura”.