Competencia: cuando el niño no se aporrea sino que se lesiona

Las lesiones pueden ser provocadas, por acciones propias de la actividad,

Acelerarles el proceso formativo y presionarlos para competir antes de tiempo los expone a sobrecargas que son riesgosas. Permítales aprender mientras se divierten.

Por: Sebastián Aguirre Eastman / sebastian.aguirre@vivirenelpoblado.com

Qué padre de familia no sueña con que su hijo sea el próximo Lionel Messi, Caterine Ibargüen, Usain Bolt, Simona Halep, Lebron James o cualquier otra figura del deporte mundial. Los mencionados son casos extraordinarios, pero tanto ellos como cualquier otro deportista profesional o aficionado requirieron de un tiempo de formación y aprendizaje para adaptar sus condiciones físicas.

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Querer romper ese ciclo formativo es exponer a los jóvenes a una serie de riesgos físicos que ponen en peligro su integridad, y el afán de algunos padres de familia y entrenadores, y en ocasiones los medios de comunicación, por verlos pronto en la alta competencia, hace que se salten fases importantes en su evolución como atletas y que su cuerpo no lo asimile.

Así lo plantea el médico César Torres, especialista en medicina de la actividad física y el deporte, quien asegura que son exigencias el aprendizaje motor y la exposición de cargas graduales, de acuerdo con el crecimiento del joven y de la competencia que vaya a tener, acompañados de periodos de descanso y una alimentación adecuada.

Someterlos a cargas superiores a las que su condición física, e incluso mental, está preparada, puede generar situaciones como estrés metabólico, en el que su organismo exija más de las energías específicas que requiere, y producir lesiones en músculos, nervios, tendones, ligamentos, articulaciones, cartílagos y discos intervertebrales, “que no deberían aparecer en edades tempranas”, señala el doctor Torres.

Acelerarse por exigencias del mercado

De forma equivocada, comenta el especialista, en la actualidad hay procesos formativos en los que los niños están siendo expuestos a entrenamientos y competencias dirigidos a personas ya formadas en el deporte, que aceleran su adaptación a la actividad por las exigencias del mercado.

“Ha habido avances significativos en el estudio biomecánico, en la preparación y el entrenamiento, y eso ha llevado a que haya una presión mediática por los resultados, además ha propiciado que algunos entrenadores les exijan más de lo debido a los jóvenes y se produzcan lesiones por sobreuso o sobrecarga”. Incluso eso les puede generar temores y frustraciones.

“Hay padres que llevan su hijo primero al entrenamiento del grupo en el que está inscrito, luego con un entrenador personal y por último otro para mejorar el gesto técnico. ¿A qué horas el joven descansa, se divierte? Este, al final, se satura y se sobrecarga de esfuerzo que termina por provocar dolencias.

En su concepto, la formación del deportista debe tener un alto porcentaje de actividad lúdica, que exija un aprendizaje motriz y del juego. Por eso, Torres pone el ejemplo de Europa, donde algunos torneos de fútbol para menores se juegan con siete y no con once jugadores, de forma que cada niño toque más veces el balón, aprenda sobre su deporte y no compita por el resultado.

En deportes individuales, la exigencia es mayor en la parte metabólica y osteomuscular ya que hay mayores requerimientos para el aprendizaje del gesto deportivo en edades tempranas. En todos los casos, lo ideal es que se ajusten las cargas para no llegar a un sobreuso.

¿Cómo actuar ante una lesión?

Lo correcto es buscar la asesoría de personal idóneo: un especialista en medicina del deporte, un fisioterapeuta o un entrenador que se ocupen de la recuperación y la rehabilitación.

Esta etapa incluye tres fases: la primera, el manejo del dolor y de la inflamación, luego la fase funcional donde se trabaja con el movimiento y la flexibilidad, y por último se interviene el gesto técnico y el retorno al campo.

Las lesiones pueden ser provocadas, además de las acciones propias de la actividad, por factores como la superficie en la que se practique, el calzado que se utilice, un mal gesto, fuerza indebida, traumas, entre otros.

No afanarse en los tiempos recuperación

Es muy difícil saber si un deportista joven se recupera más pronto que uno mayor, pero el doctor César Torres sí advierte que hay que respetar los tiempos biológicos, pues acortándolos se expone a una nueva lesión.

Sin embargo, hace hincapié en que “los deportistas que han estado expuestos a cargas, tienen más facilidad de recuperar la fuerza, la tensión, la flexibilidad y le dedican más tiempo a su recuperación que un amateur o alguien en formación”.

 

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