Comida reconfortante

Comida reconfortante
La comida reconfortante, aquella que acompaña a las personas en noches fría o tristes, requiere ciertos elementos para definirse como tal: carbohidratos o azúcar, temperatura, sabor y recuerdos.

 
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Existe un nombre para esa colección de chocolatinas en los cajones de la oficina, la variedad de cereales en la despensa, y para el litro de helado que se esconde en el congelador: comida reconfortante. Este término es usado para describir la comida que produce nostalgia o satisfacción personal sin un propósito específico de alimentación. No se trata de algo saludable, simplemente que evoque un momento de tranquilidad y comodidad. Aunque cualquier tipo de comida con algún significado personal para quien lo consume sería comida reconfortante, muchas persona en Estados Unidos, de donde viene el concepto, lo asocian con la comida sureña. La gastronomía sureña se caracteriza por tener muchos carbohidratos, grasa, azúcar y dejar a quien la come bastante lleno y listo para una siesta. El pollo frito, la pasta con mucho queso, panes, y papas con crema, todas producen una sensación hogareña y de bienestar.
Tal vez la temperatura también tenga algo que ver, un plato de sushi, una ensalada o unos jamones por ejemplo no se considera reconfortantes, pero una buena sopa con pan sí. A veces son los recuerdos los que le dan a la comida ese elemento de confort. En la adultez se reviven momentos de la infancia por medio de los sentidos que estimula la gastronomía. De ahí que el helado sea uno de los primeros en la lista de la comida emocional, y a decir verdad cualquier comida dulce de la que se antoje, puede lograr el efecto deseado. Otro de los elementos que caracteriza este tipo de comida son los sabores fuertes o contundentes, unas costillas en salsa barbacoa, o cualquier cocción que empieza con hogao. La simpleza en el sabor hace que los alimentos adquieran carácter dietético.
En Colombia, por ejemplo, las empanadas hacen parte de los carbohidratos grasoso llenos de recuerdos. La comida típica en general tiene todo el carisma de las actividades en familia y más aún si se come lejos de la tierra en que se creció.