Clericot envenenado con vodka

Clericot envenenado con vodka
Para Álvaro Molina en el campo de las artes culinarias y Andrés Sierra en la fotografía, La Cama está servida, Recetas para jugar con su amante, surgío del anhelo de materializar sus conocimientos y experiencias profesionales en un libro. Este texto combina una sensual historia, recetas gastronómicas cargadas de erotismo y provocativas imágenes que invitan a volar la imaginación.

Diseñado por Jaime Andrés Londoño “Mito”, con el apoyo de Maria Fernanda Calderón el libro tiene un tiraje de 500 ejemplares, un exclusivo número que le da valor y lo convierte en un objeto para atesorar.
Mientras sus autores ya están planeando la elaboración de una segunda parte, que posiblemente se llevará cabo en Argentina, ya está en venta La Cama está servida, Recetas para jugar con su amante. Tiene un costo de cien mil pesos y los interesados pueden solicitarlo a domicilio en Vivir en El Poblado, en el teléfono 268 2758.
Para nuestra tradicional receta semanal de la Buena Mesa, Vivir en El Poblado tomó de este libro, el Clericot envenenado con vodka. Es una de las clásicas de Álvaro Molina y una bebida que, según su creador, “primero da risa y luego calores”.

Ingredientes (para preparar una jarra de un litro – ocho copas-)
Diez fresas.
Una manzana.
Una pera.
Un durazno.
Una copa de vodka Absolut.
Una botella de vino blanco.

Procedimiento
Pique las fresas, la manzana, la pera y el durazno y viértalas en un mismo recipiente. Bañe las frutas con la copa de vodka Absolut y póngalas a congelar. Para servir, mezcle en una jarra las frutas congeladas con una botella de vino blanco muy helado. Deje reposar la mezcla durante cinco minutos, mientras el vodka empieza a envenenar el vino.
Lo puede servir en copas grandes o jugar a comerse la fruta. Los agradables efectos secundarios serán más intensos a mayor cantidad de vodka. Un vino tipo Chardonnay le va perfecto a la piel y los labios.

*Nota: Nuestras recetas de La Buena Mesa son elaboradas por expertos de la cocina, con conocimiento en el manejo de alimentos y en sus técnicas de preparación. Las recetas han sido ensayadas por ellos mismos con utensilios profesionales y los resultados en casa están sujetos al conocimiento gastronómico, de ingredientes y uso de herramientas adecuadas.