Ciudadanos que no piden ni se quejan, ciudadanos que diseñan soluciones

design thinking
Protagonistas de sus propias soluciones, con apoyo del Municipio, para los retos cotidianos, es la apuesta del Laboratorio de Cultura Ciudadana
 
Por Juan Felipe Quintero 
 

Diferente al esquema clásico, de este ciudadano de Medellín se espera una vinculación mayor: no su queja, no su habitual listado de peticiones, como sí sus ideas de solución, partiendo de la base del design thinking (observar, diseñar, prototipar, validar e implementar) y terminando en un plan de acción de beneficio público que, además, se pueda replicar por toda la ciudad.

En esos términos gestiona el Laboratorio de Cultura Ciudadana, un nuevo convenio en desarrollo entre Eafit y la Alcaldía que les apuesta a problemas que impactan la cotidianidad. Problemas en Medellín son el homicidio, la extorsión, el hurto, la accidentalidad, la polución. Otros, por ser considerados “menores”, quedan en segunda relevancia, sin que su deterioro de la calidad de vida sea menor: barrios que viven entre bolsas de basuras, vecinos que se enredan en conflictos por intolerancia…

Movilidad sostenible, por ejemplo, que el ciudadano use más el transporte público; medio ambiente, para separar en la fuente y alentar el reciclaje; o diversidad, para generar confianzas al margen de asuntos sexuales o étnicos, son los temas prioritarios. “Preferimos hablar no de problemas sino de retos por resolver”, explica Dany Osorio, del Laboratorio de Cultura Ciudadana.

Mediante un proceso centrado en el ciudadano, que lo legitima porque es él quien conoce su barrio, su comunidad, sus dinámicas, el Laboratorio propone agregar funcionarios del Municipio y organizaciones privadas y sociales para dar con la solución. “El funcionario no despacha exclusivamente desde su escritorio, tampoco resuelve problemas solo desde su saber; al contrario, trabaja con el ciudadano y el sector privado para el diseño de soluciones ágiles y prácticas”, señala Juan José González.

Juan José y Dany Osorio tienen su oficina en la avenida De Greiff, un entorno conflictivo compuesto, también, por raponazos, polución, congestión vehicular, prostitución, abuso de menores de edad, invasión del espacio público. Dentro de esos problemas graves, que la Alcaldía y las autoridades han anunciado intervenir, hay otros como el de la movilidad. Un primer asomo de solución consistió en convocar a los ciudadanos del entorno para adoptar una cebra. A primera vista, un problema menor; en su perspectiva, una situación que de cuadra en cuadra afecta la seguridad de peatones y de conductores. “Después de desarrollar un modelo de gestión, podemos aspirar a tener una solución y replicarla en toda la ciudad”.

Implica otro chip en el ciudadano, pero también en el funcionario de la Alcaldía porque parte de la base de que el saber se comparte y las soluciones se plantean en un esquema horizontal. ¿Puede funcionar? El Laboratorio asume la cultura ciudadana desde tres ángulos: confianza, cumplimiento y convivencia entre ciudadanos y entre estos y la administración municipal. “Se puede”, aseguran.