Ciclistas usan máscaras antipolución en Las Palmas

Después de la emergencia ambiental algunos deportistas evitan la vía Las Palmas y las emisiones de los vehículos que la recorren
Fotos Juan David Caicedo

Por Laura Montoya Carvajal

En la vía Las Palmas es común ver a los ciclistas subir entre buses intermunicipales, automóviles y motos para alcanzar el alto o municipios del Oriente. Para Andrés Marulanda, ciclista y tecnólogo en telecomunicaciones, esta ruta dejó de ser su preferida para montar, porque, según él, el tramo entre Sandiego y el Hotel Intercontinental se volvió tortuoso por su estrechez y la contaminación atmosférica que genera el alto flujo vehicular.

Alexander Escobar, mercadólogo y también ciclista, percibe “que no estoy haciendo deporte sino contaminando mis pulmones. Salís con el ánimo de mejorar tu salud y tener un buen estado físico pero chupás mucho humo y se te quitan las ganas de subir por ahí”.

Escobar explica que además, factores como los constantes robos a ciclistas y compartir la vía con motocicletas de alto cilindraje cuyos conductores no respetan el límite de velocidad desestimula aún más la práctica.
La preocupación por la contaminación atmosférica y la salud de los deportistas se visibilizó con la declaratoria de emergencia ambiental que anunció el Área Metropolitana a mediados de marzo, donde se restringió la actividad física mientras esta se superaba.

Para Carlos Trujillo, administrador de Giant Medellín, este momento levantó muchas preocupaciones y también aumentó la venta de máscaras antipolución en su tienda. “Desde la emergencia debemos reponer semanalmente el inventario”, explicó.

También argumentó que aunque ha recibido muchas quejas de los compradores de máscaras por infecciones respiratorias, sus ventas van más a los ciclistas urbanos y no tanto a los deportistas.
La estación de monitoreo de calidad del aire más cercana a la Las Palmas es la ubicada en los tanques de EPM La Ye, a la altura de la carrera 10, cerca del New School. En este punto, analiza María del Pilar Restrepo, subdirectora ambiental del Área Metropolitana, los niveles de contaminación “siempre han estado en nivel moderado, es decir, no son dañinos para grupos sensibles como ancianos, niños o personas con enfermedades respiratorias crónicas”. Agrega que debe revisarse el flujo vehicular, que puede aumentar en las horas pico y afectar la calidad del aire.

El neumólogo del Hospital San Vicente Fundación, Gustavo Gómez, asegura que deben revisarse los casos particulares, pero que en general, los niveles moderados de material particulado, especialmente PM 2.5 que es muy pequeño y puede llegar a lo más profundo de los pulmones, no afectan a personas con buena salud.

“Es claro que este material ambiental que esté en exceso puede causar irritación en el árbol bronquial y ser responsable de agravar síntomas de personas que tienen enfermedades de base, como asma, epoc y a niños pequeños con enfermedades virales que hayan tenido bronquilitis”. Agrega que “una asociación necesariamente causal de falta de rendimiento con la contaminación es difícil en este caso”.

Los excesos de material particulado, sin embargo, sí son comunes en otros lugares de la ciudad donde los niveles pasan de “bueno” o “moderado” a “dañino para grupos sensibles” o incluso “dañino para toda la población”. El 2 de mayo se registró en la estación de medición del cerro El Volador el nivel “dañino para grupos sensibles”, y por los mismos días el sensor del Museo de Antioquia registró igual nivel de concentración. A finales de abril, el sensor de la Universidad LaSallista, en Caldas, indicó también este nivel , y el único punto donde se han registrado, entre el 27 de abril y el 27 de mayo, niveles dañinos para toda la población, fue en la Estación La Estrella del Metro, donde el 30 de abril, 5 y 6 de mayo se obtuvo esta medición, y en 10 días más calidad del aire dañina para grupos sensibles.