Celebra tus errores

Si pasas más de una semana sin cometer ningún error es probable que estés dejando pasar muchas oportunidades

/ Carolina Zuleta

Hace unos años salió un artículo en el Wall Street Journal con la historia de una conversación que tuvieron David Sokol, presidente de MidAmerican Energy (una compañía de energía en Estados Unidos), y Warren Buffet, presidente de la organización que era dueña de esa empresa (Berkshire Hathaway). Sokol tenía que decirle a Buffet que su compañía había perdido $360 millones de dólares en uno de los proyectos que estaba ejecutando y tenía miedo de ser despedido por esta pérdida, así que se preparó para lo peor. Para su sorpresa, en vez de despedirlo Buffet le dijo: “David, todos cometemos errores. Si no puedes equivocarte entonces no puedes tomar decisiones. Yo he cometido errores mucho más grandes que este”.

Cuando somos niños cometemos errores todo el tiempo. Cuando estamos aprendiendo a caminar nos caemos cientos de veces. Cuando estamos aprendiendo a hablar lo hacemos con mala gramática. Los niños entienden que para poder aprender deben tomar riesgos, equivocarse y volverse a parar. Como adultos apoyamos estos errores de los niños e inclusive los celebramos. ¿O acaso no has sentido ternura al oír a un niño pronunciar mal una palabra o decir algo que no tiene sentido? ¿O acaso no has aplaudido a un niño que se cae cuando está aprendiendo a caminar? Todos lo hemos hecho.

Al crecer empezamos a creer que debemos saberlo todo, que debemos hacerlo bien, aun si es la primera vez que lo intentamos. Como es natural, nos equivocamos pero en vez de celebrarlo nos frustramos y hasta nos maltratamos: ¿Cómo pudiste ser tan tonto? ¡Nunca vas a aprender!

Como adultos tenemos muy poca tolerancia para cometer errores. Creemos que equivocarnos significa que nunca vamos a cambiar. Y es la frustración, el maltrato propio y la creencia de que jamás vamos a mejorar lo que nos deja estancados. Algunos creemos que si somos duros con nosotros mismos y nos criticamos, entonces vamos a aprender, pero la realidad es que cuando nos criticamos no crecemos y no aprendemos.

Entre más leo y conozco sobre el comportamiento de los seres humanos, entiendo que aunque ya estamos grandes y tenemos más responsabilidades, es el niño que todos llevamos dentro el que guía nuestra vida. Si quieres aprender y crecer, trátate como si fueras un niño. Toma riesgos, intenta cosas nuevas. Cuando te equivoques, y te vas a equivocar, celebra tus desaciertos, ríete de ti mismo, ten compasión. Sólo así vas a poder transformarte.

Si pasas más de una semana sin cometer ninguna falla es probable que estés dejando pasar muchas oportunidades. Recuérdate a ti mismo que cometer errores significa que estás vivo, que estás tomando riesgos, aprendiendo y creciendo. No dejes que la vida pase sin darte cuenta, lánzate al ruedo, equivócate y celebra tus errores.
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