Cecilia Echeverri Ossa

 
 

“Cuando uno está joven no tiene consciencia de los cambios que vienen”

 
     
 

“Creo que puedo cambiar el mundo y quiero que me ayuden a conservar este pulmón en medio de tanta construcción”

 
     
 

Después de vivir en El Centro de Medellín, la artista Cecilia Echeverri Ossa, conocida por sus bodegones de manteles en acuarela, regresó en el 87 a vivir a El Poblado donde había pasado gran parte de su infancia.

 
     
 
 
     
 

Durante años se dedicó a la docencia de arte infantil en el taller que ella misma fundó llamado Estepunto, a sus cuadros, y al trabajo por la comunidad con proyectos culturales para Manila. Después de alejarse del contexto artístico para cuidar de su madre, hoy regresa escribiendo un libro para contribuir a la docencia artística de niños y experimentando con otras técnicas de arte de contenido místico y extrasensorial.

¿Qué recuerda con nostalgia del barrio?
Las retretas en el parque de El Poblado y las noches del bolero. Todo eso desapareció por falta de gestión y de recursos. Había mangas para hacer paseos y caminatas, paseos de olla y bañarse en las quebradas limpias. Esto era chiquitico; cuando yo llegué en el 53, la gente se comunicaba por centrales, uno le pedía a la operadora que lo comunicara con Medellín.

Hoy me da mucho pesar tanta urbanización, ver caer todas esas casas que son patrimonio de la época de la colonia. Yo entiendo que hasta cierto punto es más funcional una obra nueva que una casa vieja que no se puede sostener, pero todo no puede ser cemento.

¿Cómo vio el El Poblado después de vivir en el Centro?
Vi muchos vacíos en la cultura. Siempre me ha preocupado la inteligencia de los niños que andan por ahí sin orientación y el desperdicio intelectual de la juventud. También me parece que a la gente le falta mucha consciencia cultural, piensan que un sector cultural es algo que se va a convertir en un Parque Lleras y en rumba.

¿Cómo ve a Manila hoy?
Manila conserva el concepto barrial, la gente barrial, y tiene una vocación artística y un potencial increíble. Hay muchos pintores, poetas, músicos, arte decorativo, marquetería. Tiene una ubicación estratégica y es un pulmón dentro de esa expansión comercial. Ojalá se pueda conservar, pero eso depende de la construcción, del urbanismo; el capitalismo no tiene frenos.

¿Cuál diría que es la problemática actual del sector?
Ese monstruo arrollador que engendra la civilización, que los niños o ancianos no puedan salir a la calle. La soledad de los jóvenes. Los papás trabajan, así que ellos viven en jaulas de oro al borde del licor y posiblemente de las drogas si no tienen unos cimientos muy fuertes. Por eso insisto en un centro bueno en la casa de la cultura porque así tengan recursos en la casa, siguen encerrados. Además la construcción en auge; tantos hoteles y no hay alternativas para ofrecerle a los turistas a parte del comercio.

¿Cómo es exactamente esa propuesta para la casa de la cultura y cómo se relaciona al proyecto de La Vía del Carretero?
La idea es que donde está la casa de la cultura y la policía se haga un centro cultural verdaderamente útil, no se trata de sacar a la policía sino de reubicarla, cuando se arregla una casa hay que reacomodar las cosas.

La idea es que el centro tenga auditorio, exposiciones, cine, biblioteca pública y más. Este espacio tiene valores que pueden dar lugar a algo interesante dada la ecología, la historia, la gastronomía, la cultura, la religiosidad. La Vía del Carretero es una idea con otras personas para hacer de Manila un corredor cultural con iglesia en el cementerio, protección al patrimonio arquitectónico y una excelente casa de la cultura; todo eso integrado a la Calle de la Buena Mesa. Ahora con el parque La Presidenta pienso que sería una extensión muy buena para la Milla de Oro, un recorrido diferente a la rumba.

¿Porqué le preocupa tanto la docencia artística infantil?
Si uno forma un individuo fundamentado en la ética como valores internos y en la estética como valores externos, obtiene un individuo integral. Hay que entender la visión de los niños al pintar y al expresarse de cualquier forma artística. A temprana edad ocurre lo que yo llamo el génesis del arte; del caos sale la creación. Ellos pasan por varias etapas y hay que guiarlos sin hacerlos copiar otros modelos, buscando autenticidad. Además la estética tiene que ver mucho con la lógica y con la salud.

 
 
Cecilia Echeverry Ossa
Después de licenciarse en arte y decorado en la Academia Superior de Artes, estudió dibujo y pintura en el Instituto de Artes Plásticas en la Universidad de Antioquia y diseño de modas en la Academia Arturo Tejada de Bogotá. Fue profesora de acuarela en el museo El Castillo y fundadora y docente del taller de artes Este Punto. Ha tenido múltiples exposiciones en el Museo de Zea, el Museo de Antioquia, la Biblioteca Pública Piloto, el Museo El Castillo y la Alcaldía de Medellín. También ha hecho aportes a su barrio con la organización Corcultura.