Cáncer de mama y cultivo del sentir

Es necesario despertar y armonizar las fuerzas del sentir y activar las fuerzas de la voluntad

/ Jorge Vega Bravo

En el mes de octubre recordamos la realidad dolorosa del cáncer de mama, enfermedad que sigue teniendo una alta frecuencia entre las mujeres y cuyas causas aún no conocemos claramente. El pasado 2 de octubre Vivir en El Poblado y el Centro Comercial Santafé celebraron un conversatorio para divulgar estrategias de prevención y ampliar la conciencia sobre el diagnóstico temprano de los tumores mamarios.

Muchos estudios muestran que el modo de vida occidental está relacionado con la aparición del cáncer de mama. Una primera evidencia está relacionada con la baja incidencia del cáncer de mama en China y Japón, pero las orientales que migran a USA tienen una incidencia semejante a las norteamericanas. Importantes factores de riesgo son un primer período menstrual temprano, la vida sedentaria –con exceso de televisión– y la falta de contacto con la naturaleza, que a su vez favorecen el sobrepeso y la obesidad. Incorporamos cada vez más factores de aceleración al modo de vida y observamos una franca disociación entre maduración física y anímica. En Colombia, aproximadamente un 10 por ciento de la población menor de 10 años es obesa y hasta un tercio de los adultos son obesos. El tejido graso favorece la formación de estrógenos. Esta condición y el bajo consumo de frutas y verduras constituyen un factor de riesgo notable para varios tipos de cáncer. El consumo de alcohol aumenta el nivel de estrógenos en la sangre y aumenta el riesgo, tanto antes como después de la menopausia.

Hay estudios en Finlandia que demuestran que las vivencias traumáticas de la infancia y un ambiente social y/o familiar violento pueden llegar a ser un factor de riesgo para el cáncer de mama. Estos impactos dañan el ámbito del sentir, dificultan el proceso de formación de la personalidad y la futura incorporación de la individualidad.

En esta época asistimos a un desarrollo excesivo de los aspectos tecnológicos y materiales de la cultura, lo que conlleva una hipertrofia del intelecto y una actitud egoísta. Es necesario despertar y armonizar las fuerzas del sentir y activar las fuerzas de la voluntad. El sentir habita en el pecho y se expresa a través del sistema rítmico. Esta región media está distorsionada en el hombre actual y se desvía hacia emociones intensas, sentimentalismos fanáticos o la fría indiferencia del intelectual. Es necesario cultivar el sano sentir para no quedar desgarrados entre los extremos del pensar y el actuar. Y un camino certero para el cultivo del sentir es el quehacer artístico. El arte tiene un papel equilibrante para la cultura actual y ha sido una herramienta curativa en todos los tiempos. La medicina actual se acerca cada día más a las terapias artísticas como complemento de las terapias convencionales.

La voluntad, expresada por medio del movimiento, es también una fuerza flaca en la modernidad (ver columna edición 437). Necesitamos volver a movernos, salir al mundo, caminar, liberarnos. La voluntad pertenece al futuro y está preñada de esperanza. Con un sentir enriquecido por el arte y con una adecuada actividad motora, trabajamos en la prevención de la enfermedad tumoral.
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