Campeones sin camiseta de pepas/ Febrero (quincena 1)

Campeones sin camiseta de pepas

Mientras muchos en Medellín ensayan la cultura de pensar en otro modo de transporte que no sea el carro particular, hay un vehículo que por necesidad se ha venido convirtiendo en la opción para un número cada vez más amplio de ciudadanos. Ni estas lomas, duras, estrechas, los atajan

La ruta barrio Castilla – La Frontera, que bien podría ser incluida en el mapa de alguna vuelta a Colombia, es cubierta todos los días por Alexander Hernández en una bicicleta de cross camino al trabajo. Ya se acostumbró al trajín, lleva 8 años en esas, incluso lo disfruta a pesar de que cada semana le puede demandar unos mil minutos de pedaleo de ida y vuelta.

Lo chévere de este aparato, sostiene el Fondo Internacional de la Bicicleta, una organización de apoyo al transporte sustentable, es que permite hacer ejercicio, es terapéutico para la mente y el espíritu, su impacto al medio ambiente es mínimo y no participa de los tacos. Ni el pico y placa le toca.

Para otros la razón para convertir una bicicleta en amiga fiel es no tener carro y no poder pagar el transporte público. Claro, para personas como estas, que trabajan en construcción, en oficios varios, en vigilancia, el término “mínimo” se ajusta con precisión al subsidio que reciben, de 44 mil 500 pesos, mientras el de “vigente” parece calificar entre lo insólito. Hernández se gastaría en pasajes unos 6 mil pesos diarios, y Guillermo Castaño, quien viaja en una todoterreno entre Los Balsos y La Toma, calcula estar ahorrándose 110 mil al mes; incluso los 40 minutos que se demora por destino también son una forma de acatar una orden de su médico.

El número de ciclistas que está recorriendo con fines de transporte las avenidas y lomas de El Poblado se nota que viene en aumento. Viajan en todo tipo de aparatos, unos buenos, otros que deben exigir un esfuerzo doble, llevan la mochila a la espalda, caramañola y repuestos y la bota del pantalón entre la media para evitar que la cadena se las muerda.

Juan Carlos Silva, 25 años, hace 6 meses se cambió a esta forma de desplazamiento y viaja a diario entre Bello y Las Palmas, mientras Iván Moncada, 51 años y 20 de moverse por Medellín, ahora lo hace entre San Javier y el sector del Ínter. Con retos kilométricos como esos la pregunta es si llegarán al trabajo con alientos de hacer alguna cosa. En la obra Guadual, donde no son pocos los mamposteros, techadores, pegadores de adobe que conocen que a las 5 se convierten en pedalistas, explican que estas personas tienen mucha energía y ya adoptaron ese ritmo de vida. Y como que al llegar, muy madrugados, lo que se comen en sus 15 minutos de desayuno es del tamaño de dos almuerzos.

Hoy en Medellín, por cuenta del pico y placa, la ciudadanía más que reparar en las restricciones podría reflexionar sobre el transporte y sobre racionalizar el uso del carro y contaminar y estorbar un tanto menos. Y a partir de las dificultades despertar la creatividad positiva para inventar maneras distintas de movilizarse. La experiencia de los ciclistas entonces es un ejemplo destacado, más aún por la brutalidad de las lomas de por aquí.


Ciclista querido

Iván Moncada

Rubén Barrera

Jesús Alirio Durango

Juan Carlos Silva

Lo exigen la Ley y el sentido común, salir a compartir la vía usando una bicicleta tiene su protocolo:

Transitar por la derecha y a distancia no mayor de 1 metro de la orilla.

No sujetarse de otro vehículo ni quedar oculto a la vista de los conductores que vienen en sentido contrario.

No transitar sobre las aceras.

Si van en grupo viajarán uno detrás del otro.

Respetar las señales, las normas de tránsito y los límites de velocidad.

Usar señales manuales para indicar un giro o una detención.

No adelantar a otros vehículos por la derecha o entre vehículos que vayan por sus respectivos carriles.

Además, están en uso en Medellín las nuevas exigencias de seguridad para los ciclistas. Deben usar casco y de las 6 p.m. a las 6 a.m. vestirán un chaleco reflectivo e instalarán un dispositivo que proyecte luz blanca en la parte delantera y roja en la trasera. La multa para los infractores es de 51 mil 900 pesos.


 

Los testimonios más antiguos sobre el uso de toscos aparatos con funciones de bicicleta se encuentran en Egipto, China e India. No obstante la creación del modelo moderno se atribuye a Francia, hacia 1855: cuadro y ruedas de madera y neumáticos de hierro, todo un reto para los huesos.

El nombre le fue dado 1869, luego de llamarse célérifère, draisiana, balancín o dandy horse.