Cámbulos

Por estos días, el nutriente orgánico del suelo de algunos sectores de El Poblado son las hojas de los anaranjados barbatuscos

Terminan de florecer por estos días. Puede encontrarlos por la ciudad y por el resto del continente latinoamericano con sus fuertes tonos de anaranjado. Cuenta Álvaro Cogollo, biólogo botánico y director científico del Jardín Botánico, que esta especie, de la familia de las leguminosas, hace un gran aporte a la conservación de las fuentes de agua y enriquece el suelo al fijar nitrógeno en la tierra. Sus flores son comestibles. Incluso, dice Cogollo que en Norte de Santander se prepara una rica tortilla de huevos pericos ocañeros con ellas, denominado plato de barbatusco. Estos árboles, que pronto dejarán de adornar El Poblado cuando caigan sus flores en febrero, crecen rápidamente hasta los 25 metros y suelen tener una corta vida de entre 35 y 40 años.