El viaje del héroe

Santiago Hernández Henao
Por / Santiago Hernández Henao / Sudor y tinta / opinión@vivirenelpoblado.com

Braian Angola Rodas está cerca de jugar baloncesto en la NBA. Es el orgullo de Villanueva, un pueblo tan chico que el 80% de su gente cabría en el coliseo del Magic, su nueva casa.

Colombia nunca ha tenido a un jugador en la NBA. Y Braian Angola Rodas, el chico de la región más desconocida y menos deportiva de nuestro país, está a punto de hacerlo.

El camino hacia la NBA de Braian Angola parece más el viaje de un héroe de literatura que de un deportista en proyección. Comenzó en Villanueva, Casanare, un pueblo de 25 mil habitantes enclavado en el Llano, con apenas una veintena de calles. De niño, Brian acompañaba a su papá Hugo a verlo jugar baloncesto, pero soñaba con el microfútbol, lo que jugaba con sus amigos. Un día el chico de 12 años logró clavar el balón en el aro y cambió definitivamente de pelota.

Luego fue Villavicencio, llegó la oportunidad de jugar en la selección de Meta (Casanare apenas tenía un equipo amateur con Hugo y Braian en el campo). De ahí vino un llamado a la selección Colombia de menores para un torneo suramericano en Cúcuta y, antes de llegar a la mayoría de edad, el sueño de viajar a Estados Unidos. No a la NBA, pero sí a terminar el bachillerato en las afueras de Las Vegas, así su inglés fuera limitado.

Del colegio pasó a un Community College, una especie de escalón de transición para los deportistas que buscan entrar a la Universidad. Tras su paso por Northern Idaho llamó la atención de la universidad de Florida State. De ahí sus 4 años en el College, que es de donde salen los mejores prospectos para ese terreno inexplorado para este país que es la NBA.

¿Y por qué nunca Colombia ha estado en la NBA? Difícil de explicar, aunque conocer la poca constancia en el torneo profesional puede dar luces de retraso (en marzo se jugó uno con 14 equipos, hoy se hace otro con 8). Además, las selecciones se reúnen dos semanas antes de los torneos sin mayor proceso, y los resultados de los clubes en la Liga de las Américas (la Libertadores del básquet) siempre han sido modestos.

En este trasegar sin resultados, solo Álvaro Teherán había puesto su nombre de la mejor liga del mundo. En 1993 estuvo en los Sixers de Filadelfia, pero su espacio lo ocuparon antes de empezar la temporada. No jugó un solo partido y volvió a Europa. En el camino quedaron, entre otros, el antioqueño Juan Tello Palacios y el chocoano Hanner Mosquera, de buenas carreras universitarias, y que no encontraron acomodo en EE.UU, pero sí en el baloncesto europeo. Hoy se estima que 13 colombianos se encuentran en universidades de EE.UU, pero solo un par de ellos (Jaime Echenique y José Campo) están en programas de categoría I, la más cercana a ser reclutada para la NBA.

Por ahora, Angola está cerca de hacer historia. Tras graduarse y no ser reclutado en el draft, se ganó un espacio en la liga de verano, y de ahí fue contratado por el Orlando Magic para estar en la pretemporada. Hoy vive dos semanas de pruebas para ganarse uno de los puestos que tiene la plantilla. Y aunque es difícil, su camino podría seguir en la D League, la cantera de jugadores.

Hoy, Braian es el orgullo de Villanueva, un pueblo tan chico que el 80% de su gente cabría en el coliseo del Magic, la nueva casa de su hijo. Así de grande es el viaje de un héroe: Braian Angola.