De esta también salimos.

Esta semana se conmemora el 68 aniversario de la independencia de un país pequeño y joven, alejado de estas tierras, llamado Israel.

Tuve la oportunidad hace unos 15 años de vivir algunos meses en este hermoso y pujante lugar y recuerdo que aunque crecí escuchando la historia de su evolución y progreso, me sentí enormemente impactado al comenzar a recorrer sus calles y comprobar su desarrollo acelerado.

Durante muchos de mis primeros días conociendo sus rincones solo me daba vueltas en la cabeza una idea: cómo podía ser posible que en 50 años un grupo de personas de tan diversos orígenes (es un país de inmigrantes), llegados en su mayoría en condiciones adversas luego de guerras y desplazamientos, hubieran pasado de un territorio donde lo que no era desierto era ciénaga a un país donde el modernismo, la civilización y el respeto por sus ciudadanos y la tierra eran abrumadores.

Además de conocer, estudiar y pasear, la curiosidad me llevó a indagar sobre su gente, no sólo los que habitaban en esos momentos, sino aquellos pioneros que llegaron a comprar costosas tierras sin valor aparente y, con empuje, ganas, motivación y mucho esfuerzo, en contra de los pronósticos y de todos los demás humanos, sacaron adelante el naciente estado.

Por otro lado, la semana pasada se conmemoró el día del holocausto (Iom Hashoá en hebreo), en el que se honra la memoria de los millones de judíos muertos en aquella fatídica época de la Europa bajo el poder nazi. También en este día se honra a los sobrevivientes de esta masacre, que de igual manera, en contra de toda lógica, lograron no solamente salir con vida sino rehacer la propia en lugares distantes a su hogar, en condiciones precarias y con pérdidas familiares irreparables. Entre ellos, mi padre, quien de alguna manera logró resistir las vejaciones del holocausto para llegar a Colombia, un país que lo acogió y al que amó, para crear en él una nueva familia.

Muchas veces me han preguntado cómo continué mi vida después del accidente que me ocasionó una lesión medular por la cual me movilizo en silla de ruedas. Yo le atribuyo mucha de la fortaleza y capacidad de resiliencia a mi herencia.

Muy recientemente ocurrido el episodio, supe de qué se trataba mi nueva condición y claramente me impacté por el cambio tan radical al que tendría que enfrentarme. Sin embargo, también rápidamente por mi cabeza pasaron todas esas historias que había conocido en mi vida, sobre todo la historia de mi padre y ello me hizo replantear todo el asunto: si todos ellos habían superado adversidades tan profundas y brutales, mi deber era enfrentar mi realidad, aprender sobre ella y rehacer todo desde ese punto.

Nunca será fácil enfrentar un cambio, pero cuando este nos llega sin preguntar solo podemos tomar dos caminos: vencerlo o ser vencidos.

Tal vez como a aquellos pioneros o como a mi mismo progenitor les sucedió en su momento, una vez pasa el tiempo la situación se normaliza y la vida toma su curso y entonces las cosas se ven sencillas.

Siempre una situación adversa nos asustará y pondrá a prueba nuestras capacidades, pero indudablemente saber que otros superaron obstáculos quizás más grandes y complejos y lograron salir airosos nos dará un incentivo para enfrentar nuestras nuevas realidades.

Conocer sus historias y la mía propia me hace pensar en los momentos más difíciles, que de esta, también salimos.

@bbluman

 

Berny Bluman

Discapacidad es una palabra que genera múltiples sensaciones y reacciones en las personas. Temor, respeto, indiferencia, admiración, lástima y muchas más. La forma en la que nos la han presentado a través del tiempo probablemente no ha sido la más adecuada. Mi nombre es Berny Bluman, soy una persona usuaria de silla de ruedas que decidió asumir la discapacidad en el momento en el que me la encontré de frente. Conocerla, aceptarla, hacerla parte de mí y llevarla con orgullo. Por eso quiero compartir en este espacio temas referentes a la discapacidad, la forma en que es vista, como me gustaría que se viera, que podemos hacer para cambiar la percepción, que papel tiene la sociedad en todo esto, como cada uno de nosotros puede aportar y porque es tan importante que se genere un cambio. A través de anécdotas personales, historias leídas o hasta contadas pretendo dar una mirada diferente a un tema tabú y de alguna forma aportar a un cambio de imaginario colectivo que por siglos nos han creado y que a mí personalmente, no me agrada. Los invito a leer, a aprender, a compartir y a acompañarme en esta aventura. @bbluman @colombiaccesibl

 

3 thoughts on “De esta también salimos.

  1. Sencillamente aleccionador tu articulo. Quienes no hemos pasado por situaciones apremiantes desconocemos y a veces maltratamos con indiferencia; como si no rotaramos en esa ruleta de la vida que subitamente puede cambiar. Ser un ejemplo vivo de superacion te hace grande y digno de respeto, felicitaciones. Mil gracias.

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