¿Cómo la ves?

La semana pasada una muy buena amiga que se ha interesado mucho en el tema de la accesibilidad publicó en Facebook una foto de un estacionamiento reservado que se encuentra en un mall de la ciudad de Medellín, el cual, además de ser un espacio con medidas promedio (no cumple con las requeridas para el uso de personas con discapacidad), tiene una cadena para “impedir” que personas sin discapacidad lo usen.

El análisis del parqueadero en cuestión es sencillo: en un espacio tradicional quedan aproximadamente 40 cm entre carro y carro, esto implica que la puerta no abra del todo y sea imposible sacar una ayuda ortopédica como silla de ruedas, caminador o incluso muletas. Si uno se estaciona en un lugar como estos y se baja, porque no hay carro al lado cuando llega, puede sucederle que, al quererse retirar del sitio, ya alguien haya estacionado y el espacio libre entre los vehículos no le permita aproximarse a la puerta del suyo o maniobrar su ayuda para ingresar en él.

Ahora revisemos el tema de la cadena: es una acción bien intencionada, teniendo en cuenta que no contamos con herramientas legales certeras que ayuden a que las personas sin discapacidad respeten estos espacios (algunos sitios, como el caso del citado mall, acuden a cadenas, conos y otros elementos para supuestamente evitar que estos espacios sean usados por quienes no los necesitan).

Pero es una mala estrategia, por varias razones. En primer lugar, es la vía fácil. Si queremos crear cultura de respeto y conocimiento de las necesidades de una población específica, se debe ser más creativo. Un establecimiento puede idear e implementar campañas de respeto y capacitar al personal para promover este último. Es cuestión de querer hacerlo y sobre todo, de querer prestar realmente un buen servicio.

En segundo lugar, las personas a las que se intenta alejar de estas celdas pueden bajarse de su carro y mover el obstáculo, solo necesitan revisar que nadie los esté viendo (lo que desafortunadamente ocurre todo el tiempo). En cambio, quienes realmente lo requieren, no tienen como retirarlo, pues les implicaría una gran cantidad de movimientos: sacar su ayuda ortopédica, armarla, bajarse, correr el obstáculo, subirse de nuevo al vehículo, desarmar la ayuda, subirla, estacionar y volver a repetir el ciclo.

Pero lo que más me generó impacto no fue la práctica del establecimiento, sino las reacciones de las personas y los comentarios a la imagen que compartió mi amiga.

La forma en que la gente ve la discapacidad indica que tenemos todavía mucho por aprender del tema y que nos falta mucha, mucha pedagogía alrededor de esta condición.

Los comentarios más reiterados apoyaban el uso de estas barreras, aduciendo que era la única manera de evitar que inescrupulosos sin necesidad de usar las celdas se acomodaran en ellas. Y complementan su posición con el argumento de que siempre es posible encontrar un “alma caritativa” cerca, que ayude a retirar el obstáculo.

Por décadas nos han enseñado que las personas con discapacidad requieren ayuda todo el tiempo y que eso está bien. Que es lo normal que estén pidiendo asistencia para todo y que como es su diario vivir, se sienten cómodos con esta situación.

No es así. Ningún ser humano quiere necesitar quien le ayude todo el tiempo en sus actividades cotidianas, ni con discapacidad, ni sin discapacidad. Es por esta razón que diseñamos nuestro entorno de manera que pueda ser disfrutado con la mayor autonomía posible por todos, a excepción de las personas con discapacidad.

Si logramos cambiar los imaginarios que tenemos y comprender que todos buscamos comodidad, seguridad y autonomía, es posible que veamos la discapacidad de una manera diferente. Y será entonces cuando comencemos a diseñar, a construir y a implementar medidas que permitan que todos tengamos la misma oportunidad de desempeñarnos por nuestros propios medios.

Y tú, ¿cómo la ves?

** Comparto la imagen, cortesía de Lina Arango, a quién agradezco su compromiso por la accesibilidad.**

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Berny Bluman

Discapacidad es una palabra que genera múltiples sensaciones y reacciones en las personas. Temor, respeto, indiferencia, admiración, lástima y muchas más. La forma en la que nos la han presentado a través del tiempo probablemente no ha sido la más adecuada. Mi nombre es Berny Bluman, soy una persona usuaria de silla de ruedas que decidió asumir la discapacidad en el momento en el que me la encontré de frente. Conocerla, aceptarla, hacerla parte de mí y llevarla con orgullo. Por eso quiero compartir en este espacio temas referentes a la discapacidad, la forma en que es vista, como me gustaría que se viera, que podemos hacer para cambiar la percepción, que papel tiene la sociedad en todo esto, como cada uno de nosotros puede aportar y porque es tan importante que se genere un cambio. A través de anécdotas personales, historias leídas o hasta contadas pretendo dar una mirada diferente a un tema tabú y de alguna forma aportar a un cambio de imaginario colectivo que por siglos nos han creado y que a mí personalmente, no me agrada. Los invito a leer, a aprender, a compartir y a acompañarme en esta aventura. @bbluman @colombiaccesibl

 

7 thoughts on “¿Cómo la ves?

  1. En general me da espanto la nada de accesibilidad en la Argentina. Para ingresar a cualquier sitio, desde un WC. hasta en un templo , un Hospital , la calle y la vereda. En definitiva uno queda aislado en su domicilio a menos pretender que te lleven empujando la silla. Eso no me gusta. Opté so salir en casos muy especiales. Creo que nunca nadie nos tomó en cuenta. Al menos por aquí; pienso en los jóvenes, también en mi, o es pecado ???
    Mi nombre es Erica.

  2. Yo entiendo, comparto y respeto totalmente los lugares exclusivos para discapacitados y me indigna cuando no se respetan o cuando no cumplen las normas establecidas para su uso. También me gustaría que se pensara en esta situación que no incluye discapacidad pero si bastante incomodidad y aveces hasta peligro, aclarando que nunca he usado un parqueadero de discapacitados, pero me lo han propuesto: tengo tres hijos, 1 mayor que le lleva 20 meses a unos mellizos. En algún momento fueron 3 bebés, 2 coches, 1 de ellos doble o un embarazo con un coche. Sacar los coches y los bebés de ciertas partes, aunque uno no esté discapacitado, es bastante incómodo y eso hace que muchas personas, no las estoy justificando, tomen la decisión de usar estos parquedaeros exclusivos. En algunos lugares ya existen parqueaderos exclusivos para madres en embarazo o con coches, pero todavía falta pensar en esto. Así como para los unos y para los otros a veces no hay por donde pasar, subir o bajar.

    1. Así es Maria Adelaida.

      Yo propongo siempre la creación de espacios para unos y para otros. Las necesidades de las madres en embarazo y los padres y madres con coches son diferentes a las de las personas con discapacidad y todos necesitamos nuestros espacios.

      En algunos sitios ya se ha implementado la medida, pero falta mucho por hacer!

      Saludos y gracias por leer y por compartir!

  3. Berny, desgraciadamente, desde la academia misma, y el afán de ganarse unos cuantos pesos, castigan la facilidad de estacionamiento, si a eso le sumamos, la falta de mentalidad de los seres humanos, ( no es solo en Colombia) y la poca o nula normatividad ( si la hay, la permisividad para violentarla) hacen de nuestra sociedad excluyente.
    Has notado con tristeza, como, no hay barrio en el valle de Aburrá, que permita una libre circulación, aún con obras hechos por los gobiernos, (ver andén sur-norte avenida sandiego frente al casino caribe).
    falta mucha tela para el moño, y repito, lastimosamente, es problema global.

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