“¿Accesibilidad? ¿Y eso pa´ qué?”

En esta ocasión quiero compartir en estas líneas algunas historias de ficción que bien podrían ser o haber sido parte de la realidad cotidiana en cualquiera de las ciudades de nuestro país aún en vías de desarrollo.

En el imaginario de la población en general está grabado que una persona con discapacidad es la que usa silla de ruedas y que la accesibilidad son solo rampas y, que además, solo son utilizadas por personas en esta condición.

Sin embargo la realidad es bastante diferente.

Veamos:

Historia 1
Una mujer sale de vacaciones con su hijo de 2 años y su bebé de meses, al mar. Va con el coche en el que viaja el infante que aún no camina y lleva de la mano a su hijo mayor. Todo va muy bien, hasta que llega a la playa. En ese momento nota que las ruedas del coche no giran en la arena y para llegar hasta la carpa en la que se ubicará necesitaría levantar este último con sus brazos.
No puede hacer esto pues no tiene la fuerza suficiente y además, tiene que estar pendiente de su otro hijo, al que debe llevar de la mano. Duda, piensa, refunfuña.
No sabe si devolverse o buscar alguna alternativa de ayuda y mientras tanto sus hijos sienten los estragos del calor y pierden la paciencia demostrándolo con llanto. Si tan solo hubiera una plataforma, un camino, un sendero duro en la arena que le permitiera seguir su recorrido con autonomía…

Historia 2
Una pareja de adultos mayores quieren salir por la ciudad a dar un paseo. Ya no conducen, así que quieren caminar un trayecto y hacer el resto en autobús.
Sus movimientos son lentos y les cuesta trabajo levantar las piernas más de lo que requiere una caminata. Salen por la acera para comprobar que en los cruces de las calles no existen rampas, que deben bajar bordillos de 18 cms para luego volverlos a subir en la acera siguiente, actividad que deben repetir en cada intercambio. No están dispuestos, así que deciden de una vez abordar el bus.
Pero la escalera de ingreso al vehículo es aun más alta que la esquina que debían cruzar.
Si tan solo alguien hubiera pensado en las necesidades de todos al diseñar y construir…

Historia 3
Un alto ejecutivo de una compañía, que lleva años en su cargo, decide ir a almorzar a un restaurante de moda. Va solo, pues lleva un poco de afán.
Pide el menú y cuando se dispone a leerlo se da cuenta de que dejó sus lentes en la oficina. Él puede leer sin ellos, pero la letra del menú es exageradamente pequeña y el color de la letra se confunde con el del fondo de la carta, ambos en color beige clarito.
Piensa, “¿qué hago? Tengo hambre, quiero saber qué pido, pero… ¿Pedir que me lean el menú completo? Tanta gente a mi alrededor, ¿cómo me hará sentir perder mi autonomía? Si tan solo alguien hubiera pensado en que hay personas que ven diferente al diseñar el menú…

Historia 4
Hay una fiesta de amigos. Uno de ellos usa silla de ruedas. Deciden el sitio, un lugar con buena música y un ambiente agradable. Salen, disfrutan, bailan, comen y beben.
Lógicamente, van desfilando hacia el baño en diferentes momentos hasta que le toca el turno al usuario de la silla. Se acerca a las instalaciones sanitarias para descubrir que la puerta es muy angosta y su ayuda ortopédica no cabe. Tiene que ir al baño, así que se devuelve a la mesa pensando en cómo les va a decir a sus amigos que la fiesta se acabó, que hay que salir a buscar un lugar adecuado a sus necesidades. Si tan solo lo hubieran tenido en cuenta al construir el sitio…

La accesibilidad nos beneficia a todos, incluso más de lo que nos imaginamos. Espacios accesibles son espacios cómodos, atractivos, agradables y que permiten que todas las personas, con o sin discapacidad, puedan usar y disfrutar lo que se ofrece, con autonomía.

Pensar accesible es lo que ha llevado a algunos países a sobresalir y a situarse por encima de los demás.

Y tú, ¿piensas accesible?

 

Berny Bluman

Discapacidad es una palabra que genera múltiples sensaciones y reacciones en las personas. Temor, respeto, indiferencia, admiración, lástima y muchas más. La forma en la que nos la han presentado a través del tiempo probablemente no ha sido la más adecuada. Mi nombre es Berny Bluman, soy una persona usuaria de silla de ruedas que decidió asumir la discapacidad en el momento en el que me la encontré de frente. Conocerla, aceptarla, hacerla parte de mí y llevarla con orgullo. Por eso quiero compartir en este espacio temas referentes a la discapacidad, la forma en que es vista, como me gustaría que se viera, que podemos hacer para cambiar la percepción, que papel tiene la sociedad en todo esto, como cada uno de nosotros puede aportar y porque es tan importante que se genere un cambio. A través de anécdotas personales, historias leídas o hasta contadas pretendo dar una mirada diferente a un tema tabú y de alguna forma aportar a un cambio de imaginario colectivo que por siglos nos han creado y que a mí personalmente, no me agrada. Los invito a leer, a aprender, a compartir y a acompañarme en esta aventura. @bbluman @colombiaccesibl

 

2 thoughts on ““¿Accesibilidad? ¿Y eso pa´ qué?”

  1. ¿Cómo integrar a las personas con discapacidad a la vida social? Por mucho
    tiempo las personas con discapacidad han estado alejadas de la actividad cotidiana
    por barreras psicológicas, sociales y físicas. La tendencia a crear un
    entorno accesible para todos, sin segregación y con plena participación social
    promueve una nueva visión del mundo por construir. Las personas con discapacidad
    necesitan autonomía personal para llevar a cabo un proyecto de vida
    basada en el derecho a su identidad e intimidad. Todo esto dista de la realidad si
    existen barreras en el medio físico que imposibilitan su realización plena.
    La creación de un entorno accesible o “eliminación de barreras arquitectónicas”
    juega un papel importante en el proceso de integración social.

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