Aumentan las calles parqueaderos

En Provenza, tránsito sin control
Aumentan las calles parqueaderos

El barrio donde se encuentra todo, menos parqueadero. Sus residentes se niegan a perder su armonía


Parqueo fuera de celdas en la carrera 36

La zona donde más le gusta trabajar a Carlos Andrés Cifuentes es Provenza. Él es uno de los jóvenes de chaleco y gorra roja que van de un lado para el otro sobre la carrera 35, donde se encuentra el conocido granero y bar El Social. Con los ojos atentos se dirige a los carros que llegan y salen para cobrarles el servicio del parquímetro. “Aquí siempre hay voleo”, cuenta. “En el Centro, por ejemplo, por la inseguridad, las personas prefieren guardar el carro. Aquí a la gente le gusta tener el carro al lado y verlo desde donde esté”. Dice que también le gusta este barrio porque no tiene el ruido, la contaminación y la congestión que hay en el Centro. Lo paradójico es que justamente esos son algunos de los problemas que los vecinos denuncian sin pausa y que atribuyen a la transformación que está sufriendo el sector.

Los carros que parquean en la 35, entre las calles 8 A, 10, 10 A y 11, son los que Camila Vásquez, habitante del barrio Lalinde, se encuentra en los recorridos de Provenza a su casa. Además de los que están en las celdas o ZER (Zonas de Estacionamiento Regulados), están los que obstaculizan su paso y el de otros peatones en las aceras, al frente de los bares, los restaurantes, las tiendas, los cafés, los hostales y las peluquerías. Y también se tropieza con ellos en el recorrido que hace hasta su trabajo en la calle 9, y cuando va a la 37, a la 36, a la 34, a la 33 y hasta a la 32 D. “He notado un cambio significativo, los carros invaden las aceras y los espacios de la calle, pues en esta zona, que era medianamente residencial, se empezaron a sumar negocios de todo tipo que no tienen parqueadero; los diferentes servicios se instalan en lo que antes eran viviendas”.

Otra de las cosas que molesta a Camila es que en esos tramos del barrio hay personas que ofrecen espacios de parqueo inadecuados y cobran una tarifa de entre tres y cinco mil pesos. Como si fuera poco, en los horarios en que los parquímetros ya no funcionan, también cobran -en forma ilegal- por estacionarse en las celdas (los horarios de funcionamiento son de lunes a miércoles, de 8 am a 12 pm, y de jueves a sábado, de 9 am a 1 am). “Montaron ese negocio en el espacio público por el que a mí me cobran impuestos”, denuncia. “Además, los pelados de los parquímetros a veces no ponen el tiquete y cobran por debajo de cuerda”.

Pagar por invadir el espacio público
Respecto a dicha situación, Carlos Cifuentes explica que Terminales Medellín, empresa que administra las ZER bajo la dirección de la Secretaria de Movilidad, lleva el control mediante un informe que identifica al coordinador, la zona y la hora. “Cada mes rotamos para que no haya compañerismo y confianza con los dueños de los locales”, agrega. Enfatiza en que los parquímetros no son un servicio de vigilancia sino que buscan desincentivar el uso de las vías cobrando por estacionarse en ellas.

Según la Secretaría de Movilidad, en Provenza existe una zona blanca donde los usuarios pueden estacionar hasta por una hora sin cobro, de acuerdo con lo establecido en el decreto 1111 de 2009 y la resolución 1875 de 2010. En cuanto al pago de los parquímetros, dice que estos se deben cancelar por anticipado, por lo cual una vez dejan de operar, además, el estacionamiento es gratuito. Además el usuario debe exigir el tiquete al expendedor, quien deberá dejarlo visible. Se le pide a la ciudadanía denunciar cualquier irregularidad en los teléfonos 477 8760 o al 445 7777.


Carrera 36 entre calles 10 y 10 A

Impactos de una transformación
A Andrea Escobar, quien vive en el edificio 5G, le gusta su barrio Provenza porque encuentra muchas opciones. Una panadería para la mañana, un lugar para caminar y hacer ejercicio, un restaurante para almorzar y almacenes para las compras. “Hay lugares hechos con gusto, pensados y agradables”, cuenta.

Sin embargo, en los últimos días ella y sus vecinos han considerado que el comercio se está saliendo de las manos y está perjudicando la movilidad con carros mal parqueados, invasión de dos carriles y el bloqueo de las vías por el servicio de valet parking. “El desorden es porque los dueños de los negocios, de puertas hacia afuera, no se dan cuenta del caos que están ocasionando y no piensan en las personas que vivimos aquí. Llenan la calle de conos y contratan los valet parking para solucionar el problema de parqueo, pero en realidad no hay parqueaderos, dejan los carros por todos lados, invaden los senderos y conducen a altas velocidades”. Pide a los comerciantes vigilar el comportamiento de los conductores de este servicio.

Por su parte, Patricia Yepes, administradora del edificio Macedonia, ubicado entre la calle 5G y la carrera 32, interpuso un derecho de petición a la Secretaría de Movilidad debido a que el valet parking dificulta el ingreso a ese edificio, que solo tiene una vía de acceso.

“Sabemos que ellos han estado supervisando la zona y retirando los vehículos mal parqueados -dice-, pero la situación se alborotó otra vez”.


Hay personas que hacen cobro ilegal por estacionar dentro o fuera de las celdas

Acciones de Movilidad
La Secretaría de Movilidad informa a Vivir en El Poblado que, consciente de las dificultades de estacionamiento en Provenza, los fines de semana realiza controles permanentes. “Hay zonas de estacionamiento regulado y se realizan operativos de control de ruido en conjunto con la Estación de Policía, para dar cumplimiento a una acción popular que se tiene en ese sector”. En cuanto al valet parking, dice no tener reportes de anomalías pero anuncia que realizarán visitas técnicas para verificar la movilidad y analizar la viabilidad de otras soluciones complementarias. Finalmente, para este sector se tiene previsto una sensibilización con el equipo del proyecto de Educación Vial para fomentar el uso adecuado del vehículo particular y el estacionamiento en la zona.

Se requiere organización
“Me parece que Provenza es una de las zonas más bonitas, que tiene una dinámica definida y una vocación clara, pero presenta dos problemas: el crecimiento de los límites de expansión en forma indiscriminada y la falta de conciencia de los empresarios respecto a los problemas que tienen actualmente”, expresa Luis Orjuela, director ejecutivo de la Corporación Zona Rosa. Lo primero (definir los límites de expansión), es una de las peticiones que se está haciendo al POT, y lo segundo, es mirar lo sucedido en el Parque Lleras para prever los fenómenos que empiezan a vivir. “Se requiere una organización que defina la misión y visión de la zona y que trabaje de una manera corresponsable con los empresarios, los residentes, la norma y la ciudad”.


Invasión de la carrera 35 entre la 8 y 8 A

En ocasiones, funcionarios de parquímetros cobran tarifas sin expedir el tiquete