Ari, la DJ de los vinilos

Ari, la DJ de los vinilos

Adriana Gutiérrez se destaca en la escena electrónica de Medellín

Antes de salir a escena en el Beat Xperimental, evento musical realizado en La Miscelánea, en el barrio Provenza, Adriana tenía las manos heladas. Hacía tiempo no tenía esa sensación y se puso nerviosa cuando DJ Dmoe la presentó como “buena conocedora de la música”. Sobre la mesa en donde estaban las tornamesas y el mixer, acomodó un maletín y de este eligió unos cuantos discos de vinilo. Buscando que el cambio pasara desapercibido, los acomodó sobre la pista que venía y estos giraron al tacto de agujas nuevas. Llevó los audífonos a la cabeza y bailó al ritmo de lo que mezclaba. Al tiempo, descubrió un oído para escuchar los sonidos, cantó las pistas vocales y dijo: “Me gusta contar una historia, ese es el trabajo del DJ”.

Ari DJ, como se hace llamar Adriana Gutiérrez, empezó a tocar piano a los seis años cuando su papá la llevó a la casa de una alemana que tenía un piano. Allí tomó clases y se acercó a los sonidos de obras clásicas infantiles. Luego aprendió a tocar el órgano electrónico y continuó tomándole amor a la música.

Vivir por la música
En Armenia, su ciudad natal, creció oyendo música disco, folclórica colombiana y todo tipo de ritmos de descendencia africana que a su padre se le antojaban.

“¡Entretenimiento musical a cargo de Adriana Gutiérrez!”, decían los presentadores en fiestas y eventos en los que interpretaba música tropical junto a su profesor de órgano. A los 10 años le dijo que quería tocar música clásica, pero este la ignoró por completo. Desmotivada, no volvió a ensayar y así dio fin a sus presentaciones.

Pereira ofrecía más opciones para un futuro profesional y allí se fue a vivir. Entre Música y Derecho, terminó eligiendo el segundo de huida del desafortunado destino que, según su madre, le esperaba a los artistas. En el 2000 la música electrónica estaba en su boom y los DJs todavía tocaban con vinilos. No olvida esa primera fiesta cuando vio salir a Dj Alexa de Bogotá, con un saxofonista: “Vi a esta pelada tocando electrónica con música convencional, los discos, los acetatos y dije: “¡Wow, yo quiero ser como ella!”.

Estando en la universidad empezó ir a las fiestas, pero su curiosidad iba más allá de la rumba. Se hacía al lado de los DJs para hablar de música y ver lo que hacían. “Yo quiero aprender”, le dijo a uno de ellos en el bar que frecuentaba. “Para ese momento había mucha competencia, sobre todo entre los hombres, líderes del género. No era fácil que alguien te enseñara”, cuenta Adriana. “¿Pero seguro que quiere aprender?”, le dijo su amigo, reconfirmando que aquel deseo no fuera el mismo de las chicas que solo lo hacían por moda. Desde ese momento cada tarde practicaba. Logró tener su primer tornamesa, compartió equipos con otros DJs y fue hasta Cali a comprar discos.

Aunque llegó hasta el cuarto año de Derecho, este quedó relegado tras tropiezos y desencantos. Había conocido a Andrés Puerta, DJ Mister Drums, quien estudió en España con el DJ Cristian Varela (líder en el género techno) y juntos emprendieron la creación de JAH Estudio, la primera academia de electrónica que existió en el Eje Cafetero. Para sustentar lo que enseñaba, entró a estudiar Licenciatura en Música en la Universidad Tecnológica de Pereira. Reconoció que el violín, con el que se hacen obras hermosas, le fue imposible y que al fin de cuentas lo suyo era “la música del futuro” y su instrumento, la tornamesa.

Del Eje Cafetero a Medellín
Ari fue la primera DJ en Pereira. Participó en el Afternoon Party en 2004, ocupó el tercer puesto en el concurso de Heineken Thirst y su primera residencia fue el Tropical Cocktails de esa ciudad. En este mundo electrónico las mujeres suelen ser estigmatizadas. “Otra vieja que viene a mostrarse y que no sabe tocar”, dicen los productores cuando estas se presentan, cuenta Adriana. Sin embargo, su experiencia y el empeño por lograr una excelente producción le han permitido destacarse. Es una de las pocas mujeres que sabe tocar con vinilos.

A principios de 2012 llegó a Medellín, la ciudad electrónica colombiana, para continuar haciendo lo que más le gusta: aprender, enseñar y producir música. En abril de este año tuvo la oportunidad de presentarse en Fruto Beach (Cartagena), la playa más importante para la música electrónica en el país. Hoy reside en el Tropical Cocktails del Parque Lleras, bar en el que toca house, su género predilecto. En otros escenarios recurre a un saxofonista y a percusionistas, para un show en el que ofrece otras alternativas. También da clases de teoría musical en la academia Dj Zentral, ubicada en la calle 10 de El Poblado y estudia informática musical en el Instituto Tecnológico Metropolitano.

“Entiendo el afán de los DJs por figurar, pero nunca lo he sufrido. No sufro si no toco un fin de semana, lo que me desvela es la buena música”.
Para conocer más sobre el trabajo de Ari DJ visita su set Privilage en http://www44.zippyshare.com/v/29836530/file.html y youtube.com/arideejay.