Antioqueño de 80 años izó la bandera en Estados Unidos

Pero esta no es una apología de arcaicos recuerdos de la infancia, es la historia de un hombre que izó la bandera de Colombia en el exterior.

Una vida por el Camino Real

Sergio Noreña es un antioqueño, oriundo de Don Matías, que hace 35 años tuvo que dejar a su familia de 13 hijos, para buscar nuevos horizontes en Estados Unidos, y probar una porción de esa tentadora torta esponjosa del sueño americano.

“Los primeros días no tenía donde llegar y tuve que amanecer en los trenes hasta que encontré trabajo en una cafetería de un mexicano, y en ese primer trabajo duré dos años”, recuerda con agrado, a pesar de que fueron tiempos difíciles.

Aunque las barreras culturales y el idioma fueron sus mayores obstáculos, su perseverancia le abrió nuevas puertas en ciudades como Miami, Nueva York y Boston, donde desempeñó toda suerte de trabajos. “Me tocó cocinar, barrer, organizar hoteles, e incluso izar la bandera”, cuenta con buen humor.

Sergio reconoce que la suerte de un inmigrante depende de su espíritu y honestidad. “Salí de mi casa a buscar una mejor vida, y la he conseguido porque siempre seguí por el buen camino, por el Camino Real”, explica.

Los años no le hacen daño

Aunque sus canas y su andar parsimonioso confundan, a sus 82 años Sergio está entero. Su trato es jovial, aun conserva esa humildad encantadora de su origen campesino y en su serenidad deja ver la lucidez de la experiencia.

Sigue trabajando, porque asegura que se encuentra capacitado para hacer cualquier cosa. Se levanta a las 5:00 a.m. y se acuesta a las 10:00 p.m. todos los días. Y no saca días de descanso porque reconoce que no se puede quedar quieto.

“Cuando la gente me pregunta cómo puedo andar solo en esta edad, yo les digo que la edad no es obstáculo para viajar ni trabajar. Puedo tener 82 años pero me siento capaz de funcionar como un muchacho de 30, porque a mi los años no me han hecho daño”, asegura.

Nunca es tarde para izar la bandera

Precisamente, por toda una vida dedicada al trabajo honesto, como inmigrante destacado y ciudadano ejemplar, el 20 de julio de 2003 el Alcalde de Boston invitó a Sergio para que izara la bandera de Colombia, en la conmemoración de los 193 años de la independencia de nuestro país.

El acto, que se llevó a cabo en la plazoleta frontal de la Alcaldía, contó además con la presencia del Cónsul General de Colombia en Boston, representantes de organizaciones comunitarias, y cientos de compatriotas que hacen parte de la colonia colombiana en esa ciudad.

“Para mi este homenaje significa mucho, porque eso demuestra que cuando se trabaja honestamente, consiguiendo el pan con el sudor de la frente, la vida recompensa”, afirma Sergio.

Todos vuelven…

Como las aves migratorias, en cada estación de invierno, Sergio regresa a Colombia.

A pesar de haber vivido en grandes metrópolis, considera que Colombia es uno de los mejores países del mundo por su clima excepcional, sus riquezas y su gente. Siente que el país está mejorando en muchos aspectos: “Se ha ganado respeto a la autoridad, hay administración, sin embargo, aún faltan más oportunidades para que la gente pueda trabajar en el país y progresar, y no se tenga que ir”, aclara.

Por esta falta de oportunidades 8 de sus hijos se fueron para Estados Unidos y Canadá, a seguir los pasos de su padre.

Pero cada vez que Sergio regresa a la casa paterna, a su finca en Don Matías, siente que nunca ha dejado de pertenecer a esta, su tierra. Y por eso espera que “haya más horizonte para el pobre, el necesitado, el urgido, para que los colombianos sean felices en su patria, con los suyos.”

Como Sergio, hay miles de colombianos que también se fueron a buscar las oportunidades que aquí se les negaban; gente que lucha por su subsistencia, cree en el trabajo honrado y sigue soñando desde el exterior en un mejor porvenir para el país. Colombianos excepcionales que con su trabajo diario, están izando nuestra bandera en todos los rincones del mundo.