Año nuevo… ¿vida nueva?

Éxito profesional y personal
Año nuevo… ¿vida nueva?
Las metas de cada principio de año suelen desfallecer antes de marzo; lo importante es plantearse deseos honestos

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“Sin duda estamos en un sistema que nos mide por los logros”, dice Mariline Palacio, coach y especialista en Programación Neurolingüística (PNL). Para no caer en una carrera de obstáculos sin meta clara, la especialista sugiere plantearse bien dichos objetivos en aras de la felicidad individual. “Tenemos que pensar si lo que nos proponemos a principio del año es verdaderamente lo que queremos con el corazón o lo que creemos que deberíamos ser o tener ante la sociedad. Pensemos para qué queremos esas cosas o logros y si en realidad están armonía con nosotros mismos y nuestro entorno”.

Claudia Restrepo, psicóloga y cofundadora de Alaya Encuentros del Ser, también invita a reflexionar sobre la necesidad de tantas metas y objetivos que nos ponemos a nosotros mismos. “La culpa puede sabotear los objetivos, a veces no nos creemos merecedores de las cosas que queremos pero, así mismo, también tendemos a ponernos muchas cargas y a tratar de hacer todo lo que a veces no nos resultará posible”.

Por esto aconseja soltar un poco, tanto la firmeza y determinación con que se desean las cosas, como los mismos anhelos que año tras año se van quedando a medio camino. Es bueno mirarnos con amor y compasión” afirma Claudia, “aceptar que algunas cosas nos cuestan más que otras puede disminuir la carga emocional de no haber logrado cierto objetivos”.

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Ambas expertas recomiendan a sus pacientes y clientes tomar conciencia continuamente para lograr las metas o para replantearlas. Cada día, cada semana o cada mes -sugieren- es idóneo meditar, consultar, visitar a un terapeuta o simplemente cuestionarse cómo van sus objetivos, qué ha hecho por ellos y si en efecto son lo que desea. “Hay que soñar en grande, pero sin acciones es como estar alucinando”, dice Mariline.

María Clara Villegas, conferencista y escritora del éxito literario La gente feliz es más exitosa, habló con Vivir en El Poblado sobre sus charlas y recomendaciones para la búsqueda de la satisfacción profesional y personal. “A mí me educaron como una actriz para la sociedad”, dice la economista y magíster en Filosofía. “Yo seguí el libreto cumpliendo los objetivos y propósitos profesionales y personales cada año porque me lo habían vendido como el camino a la felicidad”.

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Pronto María Clara se dio cuenta de que a pesar de tener todo en regla, como lo decía “el libreto”, no era feliz. Empezó a quitarse de encima todas las imposiciones sociales y a deshacerse del miedo para actuar en virtud de lo que quería ser. Así empezó a descubrir milagros. “No hablo de religión, me refiero a que empiezan a suceder cosas inesperadas y a acomodarse ciertos factores en la vida para que todo cuadre perfectamente en lo que uno quiere”.

Así es que ella le recomienda a la gente, que empieza cada año con nuevos propósitos, tener en cuenta uno fundamental: ser gente. El éxito, según María Clara, no es cumplir con una serie de cosas, es construir una relación de largo plazo con el entorno, obrando desde la humildad, que es el justo medio entre ser arrogante y sumiso.