Ampliación de la 34 pasa a segundo plano

  
 Modificar el diseño de La 34, es decir, alargar un puente de 100 a 400 metros de longitud, para afectar lo menos posible al barrio El Chispero, significaría que no habría que demoler 14 casas sino 4 y que cerca de 40 mil propietarios del resto de la comuna pagarían cada uno medio millón de pesos más por valorización. 
   
 “Vamos a bajarle la temperatura a la Avenida 34, nos vamos a tomar el tiempo que se requiera para iniciar su construcción y priorizaremos otras obras como los intercambios viales en las transversales con las lomas”. Así lo expresa el subsecretario de valorización y director del Fondo de Valorización de Medellín -Fonval- Luis Alberto García, y así se los manifestó también a los habitantes de El Chispero, uno de los sectores que más se afectaría con la ampliación de la Avenida 34 a doble calzada.

Propuesta para El Chispero
En reunión reciente en este barrio, ubicado entre la Avenida 34 y La Transversal Inferior al costado norte de la Loma de Los González, el funcionario enseñó a sus habitantes la evolución que han sufrido los diseños de este proyecto decretado para construir mediante la contribución por valorización.
Por insistencia de la Junta de Representantes de Propietarios y Poseedores, se hizo el último de los diseños -aún sin terminar- , el que menos impacta a El Chispero, pues no demanda la demolición de 14 casas sino de 4 de las ubicadas sobre el callejón principal del barrio. Sin embargo, los costos de la obra se incrementarían entre 20 y 25 mil millones de pesos porque para disminuir el impacto sobre El Chispero es necesario alargar de 100 a 400 metros el puente que se construiría sobre la Avenida 34. La modificación del diseño implicaría, además, edificar un gran muro de contención para sostener el barranco que separa al barrio de la vía.
Adicionalmente, este nuevo puente diseñado para la Avenida 34 pasaría a la altura de El Chispero, lo cual generaría ruido y propiciaría el registro hacia el sector por parte de quienes transiten por la estructura vial. Con el fin de contrarrestar estas dos circunstancias negativas, se generarían entonces nuevas necesidades, como la construcción de barreras para mitigar el ruido y el registro El solo incremento en los costos de la estructura del puente aumentaría la cifra que los propietarios de El Poblado deban pagar por la obra, lo que, según los cálculos aproximados del Fonval, significaría que cerca de 40 mil propietarios pagarían cada uno medio millón de pesos más por valorización.

A evaluación
Así las cosas, por intermedio del director del Fonval, el Municipio ofreció a las familias de El Chispero el avalúo de sus predios por parte de la Lonja de Propiedad Raíz, datos que se conocerían en enero de 2011. La idea es que las 28 familias que habitan en el callejón del barrio sopesen qué les conviene más: si vender sus propiedades ahora al Municipio -caso en el cual no habría que cambiar los diseños del puente- o quedarse en sus casas actuales, asumiendo el riesgo de que las futuras obras desestabilicen aún más un terreno que, según García, tiene problemas de inestabilidad y filtraciones subterráneas de agua. Advierte el director del Fondo de Valorización de Medellín que en la eventualidad de que las familias de El Chispero tomen la decisión de quedarse allí no podrán hacer desarrollos futuros a sus predios, es decir, no podrán ampliarlos o efectuar reformas drásticas. En su opinión, “no quedarían en las mejores condiciones”.
Todas estas consideraciones deberán ser tenidas en cuenta en El Chispero antes de tomar una decisión que, en todo caso, tendrá que ser general, o sea compartida por las familias del sector .
Sobre esta información que les suministró el Fonval y la propuesta del Municipio, Celia González, representante del Comité El Chispero pro defensa de la 34, expresa que están satisfechos en cuanto a que ahora conocen más acerca del proyecto vial y la manera cómo los afectaría, pero que están inquietos porque saben que de la decisión que tomen depende el bienestar de ellos y sus familias. Por el momento, tienen claro que evaluarán la propuesta de la manera más objetiva posible; mirarán los pros y los contras, tanto de vender sus propiedades e irse del sector como de quedarse negándose a aceptar que llegó el momento de desapegarse de las que por años han sido sus casas. De lo único que hoy están seguros es de no querer tomar una decisión equivocada.