Amélie Nothomb

Al día siguiente, Luz Elena, la persona que se había llevado el libro y con quien comparto unas mellizas en sociedad, me lo devolvió. ¿Lo leíste? pregunté. Sí, fue su respuesta y me gustó mucho, agregó, pero no te digo más, es corto y muy fácil de leer. Lo que acabo de narrar sucedió un sábado. El día siguiente, domingo, muy temprano, bueno, después del desayuno, me acomodé en el tercer piso de mi casa con la Cosmética del enemigo en mano, y creo que no exagero si digo que volví a bajar más allá de la media tarde, completamente fascinado por el diálogo de noventa y seis páginas que acababa de leer.

Todos sabemos que una conversación es difícil de sostener. Aun entre gentes que se pueden considerar buenos conversadores los puntos muertos, las miradas que se van por la ventana o detrás de alguien que pasa, los momentos de duda, los …eso sí…, son comunes y aparecen constantemente. Cosmética del enemigo es una conversación, que no decae un solo instante durante las noventa y seis páginas que dura y a medida que avanza, lleva al lector de lo que hubiese podido ser un encuentro fortuito en la sala de espera de un aeropuerto, a una discusión íntima entre dos voces que, sin lugar a dudas, se conocen bien. Pero no avanzo más sobre la trama de la historia porque sería imprudente con el lector despejarle las incógnitas antes de haber comenzado su lectura.

Lo que sí puedo hacer, es contar que Amélie Nothomb es belga, nació en 1967 en Kobe, Japón, donde su padre era embajador, pasó su infancia y adolescencia entre Japón y China, habla japonés como un natural de esas tierras, estudió filología, fue traductora e intérprete y desde su primera novela, Higiene del asesino, en 1992, publica una cada año sin decaer en la calidad e intriga de sus historias, dice la crítica especializada. En 1999 recibió el premio de la Academia Francesa por Estupor y Temblores que tengo en el mismo lugar donde dejé la Cosmética del enemigo, pero esta vez con la precaución de que no se desaparezca antes de leerlo, aunque si eso sucede poco importa, pues los libros son para leerlos y mientras más gentes lo hagan mejor.

Cosmética del enemigo fue editado en español por Anagrama y se encuentra en todas las librerías, lo recomiendo, como recomiendo también leer historias de ficción, pues son las únicas que cuentan la realidad de nuestra historia.