Algunas respuestas sobre la felicidad

 Por: Carolina Zuleta Maya 
 
Todo el mundo quiere ser feliz. ¿Pero, qué es la felicidad y cómo se alcanza? Aunque no lo creas, existen muchos científicos alrededor del mundo buscando respuestas a estas preguntas. Los siguientes son los resultados sobre los cinco mitos más populares:
1. La felicidad es genética. Los estudios científicos han demostrado que la genética sí afecta el nivel básico de felicidad. Por ejemplo, los psicólogos David Lykken y Tom Bouchard encontraron que los gemelos (comparten 100% de los genes) que crecen en casas separadas tienden a ser más parecidos emocionalmente que los mellizos (comparten 50% de los genes) que crecen en la misma casa.
2. El dinero compra la felicidad. Se ha visto una correlación entre los ingresos y el nivel de felicidad en personas que están bajo la línea de pobreza; es decir, el dinero aumenta el nivel de felicidad porque te permite solucionar las necesidades básicas como comida, ropa y techo, pero una vez resuelvas estas necesidades el dinero adicional no te traerá mucha más felicidad.
3. La felicidad es cultural. No se ha encontrado ninguna evidencia de que haya culturas más felices que otras; sin embargo, sí se sabe que la felicidad se define de manera diferente en cada lugar del mundo. La psicóloga Jeanne Tsai publicó un estudio en el que indica cómo la felicidad en Occidente se muestra con expresiones exuberantes (alguien con un ataque de risa) mientras que en el Oriente la felicidad se representa con escenas de tranquilidad (alguien viendo un atardecer).
4. La felicidad se afecta por eventos externos. La mayoría de eventos, positivos o negativos, solo causan un pequeño cambio en tu nivel emocional. Después de un mes o dos de que el evento haya ocurrido, los seres humanos nos acostumbramos a la nueva situación y, por tanto, regresamos a nuestro nivel básico de felicidad. En estudios con pacientes con cáncer se encontró que después de dos meses de recibir el diagnóstico las personas regresan a su nivel básico de felicidad.
5. La felicidad se puede aprender. El neurocientífico Richard Davidson demostró cómo las personas que llevan muchos años practicando vivir en paz y felicidad pueden generar este sentimiento de manera deliberada y constante.
Este último hecho es tal vez el más importante, porque es el que delega en nosotros la responsabilidad de ser felices. Ser feliz es una decisión que tomamos cada instante de la vida, como lo indica el viejo dicho de “Tú decides ver el vaso medio lleno o medio vacío”. Practica encontrar pensamientos que te hagan sentir un poquito mejor cada día; deja a un lado las excusas que te detienen para ser feliz y verás los resultados en tu vida.

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