A toda velocidad

     
      Publicado en la edición 397, 06 septiembre de 2009  
         
      A toda velocidad  
         
      Parece que en Bogotá finalmente se embarcaron en lo del metro, y en todos los foros y debates que los medios de comunicación de la capital han transmitido en estos días nos hemos dado cuenta aquí en Medellín que la experiencia acumulada por nosotros en estos lustros de errores y aciertos no parece que está siendo tenida en cuenta por los opinadores profesionales ni por los funcionarios de la Alcaldía y del Gobierno Nacional para que allá no pase lo mismo.
    Basta ver cómo se llenan la boca diciendo que su metro hará parte de un sistema integrado de transporte que abarcará a Transmilenio y a las rutas de buses urbanos existentes o a las que se creen para tal efecto, y que así Bogotá contará con un eficiente modelo de trasporte público que atenderá las necesidades de movilización de una ciudad de ese tamaño y potencia.
    No sabemos si voluntaria o involuntariamente, allá ignoran que en Medellín no hemos podido con eso y que ahora con el Metroplús los errores se siguen acumulando para aumentar o al menos mantener el caos de transporte que vivimos aquí todos los días. Ningún alcalde, ni el que tenemos ni los que le precedieron, ha tenido lo que llaman voluntad política para organizar el transporte público en Medellín y por fin implementar un sistema integrado de transporte. En este problema estamos como mínimo desde 1995 y ni Naranjo, ni Gómez, ni Pérez, ni Fajardo, ni Salazar pudieron, bueno, Salazar todavía podría, cumplir los programas de chatarrización de buses, reorganizar las rutas existentes, sacar de circulación a los buses sobrantes, racionalizar su utilización, ni tomar ninguna de las medidas adicionales que se requieren para tener un sistema integrado de transporte como el que dicen que van a tener en Bogotá y que Medellín necesita como pan para el desayuno, si no para mejorar la movilidad, sí para disminuir la contaminación. Y allá no miran para acá convencidos de que sus alcaldes, concejales, transportadores y todos los demás involucrados en este problema son distintos a los de Medellín, pero se equivocan: quizás en sus cualidades haya diferencias o matices, pero en sus defectos todos están hechos de lo mismo: Se preocupan más de las formas que del fondo de las cosas.
    Aquí en El Poblado nos vamos a meter en un proyecto de más de 200 mil millones de pesos, que saldrán de los bolsillos de los propietarios de predios en esta comuna, que no se pierda eso de vista, en la construcción y ampliación de vías para aliviar un poco los tacos que vivimos todos los días, y en ninguna parte hay un plan, una idea, aunque sea vaga, de implementar un sistema de transporte público eficiente, limpio y a la altura de las necesidades de los que van a pagar la valorización y sus familias. De eso no hay nada y, seamos claros, no habrá porque tanto en Bogotá como aquí, importa más lo que se ve en el espejo, que lo que hay frente a este.