A propósito de la fusion UNE-Millicom


A propósito de la fusion UNE-Millicom

/ Juan Carlos Vélez Uribe
Recuerdo que cuando era concejal de la ciudad en 1996, nos correspondió a quienes integrábamos la corporación edilicia en dicha época tomar una de las decisiones más complejas que el Concejo de la ciudad ha debido asumir en los últimos 50 años: la transformación jurídica de las Empresas Públicas de Medellín.

En esos tiempos, después de la aprobación de la ley 142 de 1994 de servicios públicos, la discusión consistía en si nuestra empresa de servicios públicos, que era municipal de capital público, se debía transformar en una empresa industrial y comercial del Estado, en una empresa de economía mixta (capital público por encima del 50 por ciento, con participación de capital privado, como lo son hoy Ecopetrol e ISA) o se debía vender en su totalidad o en un porcentaje que permitiera el control de los inversionistas privados, como ocurre hoy con Codensa en Bogotá.

La discusión fue difícil. En el Concejo hubo debates álgidos, argumentos válidos de uno y otro lado, presiones mediáticas de gran calado y enfrentamientos duros con la Administración Municipal que en su momento presidía el Alcalde Sergio Naranjo Pérez. Este defendía vehementemente la propuesta de la empresa industrial y comercial del Estado.

Después de varios debates, foros, reuniones y discusiones, el Concejo decidió, por amplia mayoría de la cual hice parte, respaldar la propuesta de la empresa industrial y comercial del Estado para las Empresas Públicas de Medellín. Casi 17 años después, creo yo que el Concejo tomó la decisión acertada, a pesar de que prácticamente la dirigencia política, académica y empresarial de la ciudad se inclinaba por la empresa de economía mixta. Si hoy hacemos una encuesta, creo que la mayoría de los ciudadanos se inclinaría hacia el mantenimiento del capital público al 100 por ciento en la empresa.

Esta decisión le ha permitido al Municipio recibir, estimo yo, más de US $7.000 millones que hoy hacen de Medellín una ciudad de progreso y desarrollo. Sin esos dineros hoy la ciudad no contaría con las bibliotecas, los metrocables, el metroplús, los intercambios viales, etcétera, que diferencian a la capital del departamento de otras del país.

Lo que lamento de aquella época, es que el Concejo de la ciudad rechazó una ponencia de los concejales de entonces Andrés de Bedout y yo, en la que proponíamos la escisión de la empresa de telecomunicaciones, que sólo pudo materializarse 10 años después.

¿Qué sería hoy de UNE si nos hubieran respaldado en esa iniciativa?
Hoy los concejales de Medellín se encuentran en la misma encrucijada que teníamos en 1996. Tienen la responsabilidad de definir el futuro de UNE. Si se fusiona con Tigo-Millicom, o no. A ellos los juzgará la historia como lo ha hecho con quienes fuimos concejales en 1996. Es una gran responsabilidad que tienen aquellos a quienes les hemos dado a través de nuestro voto como ciudadanos la misión de actuar a nuestro nombre. Sin embargo, tengo la mayor tranquilidad en que la decisión que adopten nuestros corporados será la mejor para la ciudad, pues el Concejo de Medellín en todos sus tiempos se ha caracterizado por actuar siempre en defensa del supremo interés de los medellinenses. Contrario a lo que ocurre en otras ciudades, el Concejo de Medellín se ha visto ajeno a escándalos de corrupción como sí se han visto en otras ciudades del país.

Le pido al Dios de los colombianos que ilumine a nuestros concejales para que adopten la mejor decisión en lo relacionado con la fusión UNE-Millicom. La decisión que adopten tendrá nuestro respaldo.
opinion@vivirenelpoblado.com