A la movilidad eléctrica aún le faltan voltios

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Las alternativas de movilidad sostenible encuentran obstáculos que retrasan su implementación. Por ejemplo a Alejandra le prohibieron cargar su moto en su urbanización
 
Por Daniel Palacio Tamayo
 

En silencio. Así avanzan por calles estrechas y atestadas de vehículos que despiden humo las nuevas opciones de movilidad limpia con el medio ambiente. Pero no todo el camino es llano, hay cientos de obstáculos que aún se deben superar para que el transporte impulsado por energía no se quede a mitad de ruta.

En el Congreso de la República cursa un proyecto de ley impulsado por el representante Federico Hoyos, quien no sólo quiere establecer un marco regulatorio para la movilidad limpia, sino que se establezcan incentivos para el uso de vehículos impulsados por energías alternativas y que mejoren la calidad del aire. La iniciativa parlamentaria contempla “quitar el arancel a los vehículos eléctricos, híbridos y a gas, bajo la premisa entre menos contamine, menos impuestos paga. Igualmente se contemplan parqueaderos privilegiados”, indica Hoyos.

Aunque a la ley aún le faltan tres debates en el Congreso, ya hay personas en la ciudad que se han atrevido a contar con una moto o carro eléctrico. Es el caso de Alejandra Correa, una habitante de El Poblado. Sin embargo, no contaba con que en su propia unidad residencial encontraría el mayor obstáculo para aportar al bienestar general de no emitir emisiones contaminantes.

“Vivo en un piso 18, de la Unidad Residencial Viamonti, pero allí me negaron la posibilidad de conectarla a un enchufe de la zona común, pese a ofrecer pagar el consumo, pues es imposible acceder con la moto al cuarto útil para recargarla y mucho menos subirla al apartamento”, anota la mujer quien se siente decepcionada por la respuesta del consejo de administración que le denegó el permiso.

Ante este caso el representante Hoyos aseguró que dentro del proyecto de ley se contempla este tipo de casos, en los que las oficinas de planeación de cada municipio tendrán que exigirles a las construcciones nuevas y en las que residan usuarios que la requieran un lugar para cargar estos vehículos.

Por ejemplo, asegura Hoyos, en los nuevos proyectos, 1 de cada 10 parqueaderos, sean públicos o privados, deben de tener un enchufe a 220 o 110 voltios para que estos vehículos se puedan cargar, al igual que en diferentes puntos de la ciudad.

En promedio una recarga para un vehículo eléctrico puede costar unos 10 mil pesos, suficiente para recorrer unos 160 kilómetros. En el caso de Alejandra, su moto se recargaría semanalmente 5 horas, que para un estrato 4 podría significar 800 pesos, suficientes para desplazarse toda la semana hasta su trabajo en Provenza.