3 de octubre…. ¿y ahora qué? reflexiones por la paz

Vivir en El Poblado consultó diversidad de opiniones, entre artistas, educadores, víctimas, líderes sociales, indígenas, empresarios y expertos en materia de derecho, y propone una reflexión acerca del momento histórico que vive el país, independiente del resultado del plebiscito
Por Redacción Vivir en El Poblado
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Jorge Julián Osorio,
Rector de la Universidad CES
“Este momento nos lleva a reflexionar sobre la forma de entendernos como sociedad, de dialogar y buscar equidad. Es importante el acuerdo, pero lo es más la construcción de una cultura de paz, donde la argumentación no sea un enfrentamiento, la equidad un objetivo y donde la sostenibilidad sea una meta compartida con el globo terráqueo”.



Pbro. Julio Jairo Ceballos Sepúlveda,

Rector general de la Universidad Pontificia Bolivariana
“Se debe reflexionar en torno a la capacidad de entendimiento y tolerancia. Desde la educación, el discurso de la paz debe partir de una tarea de conocimiento de la realidad y moral frente a los retos que afrontará el país. Las universidades deben propiciar que la sociedad sea crítica, pero constructiva. Necesitamos del talento, el conocimiento y la innovación para resolver problemas de la sociedad”.



Memo Anjel,
escritor y docente de la Universidad Pontificia Bolivariana
“En este momento aparece el concepto de paz. La paz se piensa en el momento en el que el país no está produciendo, pensando o haciendo bien. Por esto necesita un concepto nuevo, y este concepto hoy es paz. Hay que ver qué nos da, cómo trabajarlo en la educación, la economía, la cultura y las formas de gobernar”.



Jesús Abad Colorado,

fotógrafo y periodista
“El objetivo de votar por el sí es evitar que millones de colombianos sigan sufriendo por la guerra. No es justo que sean los de la ciudad quienes deciden por los que siempre han estado perdiendo que son los campesinos, los más olvidados. Decidir un apoyo a los acuerdos de paz es apoyar a las víctimas”.



Marta Villa,

directora de la Corporación Región
“Creo que este es un momento muy importante para activar el sentimiento de condolencia, es decir, aprender a dolerse con el otro. Este momento es de reivindicación con quienes han sufrido la guerra, para que quienes vivimos en la ciudad nos pongamos en sus zapatos y digamos que ellos justifican que demos este paso”.



Adriana Arboleda,
directora de la Corporación Jurídica Libertad
“Hoy estamos viviendo un hecho histórico y la sociedad colombiana debe reflexionar a profundidad el significado que tiene, ser conscientes de que no es magia sino el inicio de un proceso y que nos quedan retos: que los acuerdos se cumplan, las víctimas estén en el centro y podamos ser un país más democrático y tolerante va a depender de nosotros”.


Jaime Arrubla,
expresidente de la Corte Suprema de Justicia
“El punto de reflexión es la implementación de esa política de paz en los campos de justicia, agro, la misma estructura económica del país. Esa reflexión no puede estar camuflada entre el Sí y el No, es una reflexión abierta, hasta dónde queremos llegar los colombianos con los temas cruciales que implica el posconflicto. Hay mucha tela que cortar al interior de los acuerdos de La Habana. Por ejemplo el impuesto predial progresivo, la estructura económica del campo, en los que solo se habla de alimentos, pero hay otros cultivos que no son alimentos y generan riqueza y empleo. O en materia de justicia si estamos de acuerdo con los delitos conexos, para mí el narcotráfico no lo es, así sea un mecanismo de financiación. Lo delicado es la implementación, al Congreso tienen que ir los proyectos de ley que implementen lo acordado, y es allí donde hay que dar el gran debate. La firma que vimos esta semana es apenas un punto de partida, no es un punto de llegada, la sociedad colombiana tiene que estar activa, celosa y pendiente en qué vamos a ceder y en qué no”.



Carlos Raúl Yepes,
empresario y expresidente Bancolombia
“Este es un momento único e histórico, donde empezamos a solucionar uno de los tantos problemas que tenemos como sociedad, es el momento de pararnos a pensar, donde juntos seamos capaces de generar un acuerdo sobre lo fundamental que nos permita resarcir el pasado de exclusión e inequidad que hemos creado. Pensar más en lo que nos une que en lo que nos separa. ¿Si no es ahora, cuándo? La paz la construimos entre todos. Es el momento de hacer a un lado el odio y la venganza y buscar una verdadera reconciliación. No se trata de convencer a nadie, pero sí de asumir responsablemente nuestras obligaciones como ciudadanos”.



Juan Esteban Calle,

presidente de Cementos Argos
“El reto para nosotros es que para tener empresa tenemos que tener una mejor sociedad, siendo más sostenibles. Entonces nosotros venimos desde hace muchos años comprometidos con hacer un país más equitativo, queremos construir sueños, somos una parte importante al llevar sueños de vivienda y de infraestructura”.



Sergio Restrepo,

director del Teatro Pablo Tobón Uribe
“La desigualdad política y social ha marcado una brecha muy poderosa que cada día se convierte en un abismo. Tenemos que ser claros: este conflicto es producto de una larguísima desigualdad social y política. Creo que genera unas realidades muy complejas para la convivencia en Colombia. Desde el teatro hacemos lo posible por tender puentes”.



Juan Carlos Vélez,
Gerente campaña por el No
“Yo diría que la reflexión tiene que ver con la necesidad de hacer una revisión de la institucionalidad en cuanto a que se modifica la Constitución y la implementación de los acuerdos conlleva a poner en riesgo nuestras instituciones. Incluir en el bloque de constitucionalidad el acuerdo de La Habana entre Santos y Farc es algo que va en contravía de lo planteado en la Constitución del 91. Para mí un esperpento jurídico de inmensas proporciones”.


Padre Antún Ramos,
párroco de la iglesia de Bojayá, Chocó
“Tenemos que reflexionar cada uno de los colombianos, independiente de las posiciones de cada uno, es qué queremos como país, cómo lo visualizamos. Si queremos seguir como estamos a la fecha: con guerra, muerte, desplazamiento y el abandono del campo o por el contrario queremos darnos esta oportunidad que nos han presentado después del 2 de octubre de pasar la página y refundar una Patria más incluyente, donde el ciudadano de la periferia no diste mucho en calidad de vida de quien habite la ciudad. Nosotros apelamos al buen corazón de tantos colombianos que son ajenos a esta guerra fratricida que es más rural que urbana, que son muchas familias que están incompletas: madres sin hijos e hijos sin madres y padres. Queremos darnos una nueva oportunidad, y es ahí donde apelamos a tantos y tantas para que pensemos en esos ciudadanos que no conocemos, pero que también tienen calidad de prójimo, y ellos, los que vivimos en la periferia, también somos colombianos y también queremos vivir en paz, queremos tener participación en las decisiones del país y queremos ver nuestro pueblo, nuestra gente, viviendo en unas condiciones mejores a las actuales”.


Jorge Giraldo,
decano de la Facultad de Humanidades Eafit
“Cuando el país se enfrentó a coyunturas críticas –situaciones cuya forma de resolución marcan un cambio significativo– fue muy recurrente la dificultad para llegar a acuerdos entre los sectores dirigentes. Muchas de esas coyunturas estaban informadas por asuntos fundamentales como la guerra y la paz, la integridad territorial o el orden constitucional. La decisión mediante la regla de mayoría no puede sustituir el esfuerzo por lograr acuerdos sobre los temas básicos para el orden, la convivencia y la estabilidad, en el marco de los cuales se expongan y tramiten las diferencias normales en una sociedad compleja y pluralista”.


Teresita Gaviria,
víctima y representante Madres de la Candelaria Asociación Caminos de Esperanza
“Hay que trabajar en la reconciliación y la humildad. Cuando yo vivía en El Poblado yo no quería saber de nada. Cuando me tocó bajarme de estrato empecé a saber de la humildad. Tenemos que escuchar al otro y trabajar mucho por la reconciliación que es nuestro aporte fundamental a la paz. Ser humilde para hacer las paces. Por ejemplo, convencer a la familia para que se reconcilie con la misma familia, los vecinos, los compañeros del trabajo. Nosotras desde el 2008 estamos trabajando en materia de reconciliación con los paramilitares en las cárceles de máxima seguridad, para construir paz”.


Pala,
compositor y cantante
Bienvenido el que piensa que es posible y el que piensa que nada se ha logrado.
Bienvenido el guerrillo y el soldado y el que quiere transar y el inflexible.
Bienvenido el que sigue inconmovible tras su derecho al sol del indignado y también bienvenido el desplazado el que no tiene voz, el invisible
El que, aún temeroso, cruza el puente, el que abraza, el que besa, el que señala, el que Sí y el que No y, finalmente, con lágrima, con risa, con bengala, bienvenido el que piensa diferente y lo dice con voz y no con bala.


Rafael Aubad L.
Presidente Proantioquia
“Cualquiera sea el resultado del plebiscito, es deber de todos rehacer el tejido social y crear una cultura que privilegie el bienestar general, donde el Estado junto con sus instituciones, cumplan sus objetivos a cabalidad y los particulares lo complementen a través de esfuerzos para el beneficio común. Invitamos a los partidos políticos, los movimientos sociales, trabajadores, la academia, los gremios, a las guerrillas que quieran hacer tránsito hacia la democracia y todas las instituciones, organizaciones y ciudadanos, a trabajar juntos para construir una sociedad en paz”.



Myriam Montes Tamayo,
rectora Montessori
“El país tiene que tener una reflexión profunda sobre los motivos de por qué llegamos a esto. Porque sea cual sea el resultado del próximo domingo, nosotros como colombianos tenemos la responsabilidad de que la barbarie de los últimos años no se vuelva a repetir jamás, y para que se logre esto necesitamos realizar una reflexión de lo que somos y queremos”.


Aida Suárez,
Presidenta de la Organización Indígena de Antioquia
“Esta es la oportunidad para cerrar un capítulo de dolor y violencia, donde hubo muchas víctimas inocentes, entre ellas nosotros los indígenas, y por supuesto, es la posibilidad de abrir una nueva etapa en la vida del país. Todos y cada uno de los colombianos tenemos una gran responsabilidad con las futuras generaciones, y nuestro compromiso como pueblos indígenas es permitir que nuestros niños y niñas puedan disfrutar de una sociedad en paz. Como víctimas directas de secuestros, desplazamientos, homicidios, desapariciones y confinamiento”.



Catalina Guzmán Urrea,

rectora Marymount
“Estamos en un momento coyuntural, de cambio, donde todos los colombianos estamos a la expectativa de qué va a pasar. En estos momentos tenemos que reflexionar dónde queda Colombia después de este proceso porque tenemos que volver a reconstruir una sociedad con una mirada diferente. Nuestra reflexión debe estar dirigida a cómo cada uno de nosotros debe construir un nuevo prospecto de país”.


Ómar Giraldo,
rector de Gimnasio Los Alcázares
“A pesar de las dudas que pueda representar el acuerdo de La Habana, sobre todo en torno a la verdadera disposición de las FARC en el tema de la reparación de las víctimas, la reflexión central en los próximos días debe tratar de responder la pregunta de cómo podemos lograr ser un país distinto después de 52 años de conflicto. La reflexión debe mostrarles a los colombianos que la vida puede avanzar sin la guerra”.



Monseñor Ricardo Tobón,

Arzobispo de Medellín
“Para superar esta grave polarización es necesario, en primer lugar, que se conozca plenamente la verdad. La mentira, tanto cuando retiene como cuando falsea la información, es un verdadero cáncer de la sociedad; en efecto, tergiversa la realidad, genera desconfianza y es una injusticia que aprovecha la buena fe de los demás en favor de los intereses propios y ocultos. La mentira más temprano que tarde provoca nefastas consecuencias. La polarización desaparece cuando hay una meta, un gran ideal, un propósito común con el que la mayoría está de acuerdo. Cuando se presenta un proyecto que se necesita y que abre horizontes de bienestar para todos, hacia él convergen como de forma natural las voluntades. Por tanto, hay que proponer el bien común tan válidamente que todos estén dispuestos a trabajar juntos y a renunciar por él a algunas cosas”.