24 horas de rumba

     
    24 horas de rumba
     
     
    La mayoría de los negocios con permiso para abrir 24 horas en la ciudad están en jurisdicción de la comuna 14. En la Zona Rosa, en Barrio Colombia y en Las Palmas están casi todos estos negocios, que con el permiso de la Alcaldía, tienen la posibilidad de siempre estar abiertos al público.
    Hace unos años era común escuchar la queja de que en Medellín apagaban la luz muy temprano y que no era posible encontrar establecimientos nocturnos abiertos después de determinadas horas. Se decía entonces que esto se debía, entre otras razones, a los malos recuerdos de la peor época de la violencia del narcotráfico en la ciudad. De distintos sectores de la vida ciudadana (comerciantes, gestores culturales, gremios turísticos, etcétera) se le pedía al gobierno municipal que revitalizara la noche, que pusiera su esfuerzo y empeño en que Medellín, como otras ciudades de similares características, tuviera vida nocturna.
    Los 10 años que van de este siglo han visto ese esfuerzo de parte de la Alcaldía para que la actividad económica no cese con las primeras sombras de la noche. Distintos planes y programas se han puesto en marcha para lograr este objetivo. Uno de ellos incluye un método de zanahoria y garrote para los comerciantes de la noche (bares, discotecas, restaurantes, locales de comidas rápidas, licoreras , casinos y demás) en el que se premia a los que menos problema ponen con un sistema de calificación que incluye como premio la posibilidad de ampliar su horario de funcionamiento. Así fue que muchos negocios llegaron a la categoría AAA que les permite mantener abiertas sus puertas las 24 horas del día. Los AA deben cerrar a las 4 de la mañana.
    La tan ansiada vida nocturna en Medellín es, finalmente y como todos sabíamos desde un principio que sería, trago y música a todo volumen. Estaban equivocados quienes creían que el carácter parroquial de nuestras vidas y comunidades se podía cambiar por decreto. Para la gran mayoría en Medellín, y en casi todas partes, para ser justos, diversión se entiende como trago y música.
    Poner cámaras de vigilancia en la calle, aplicar el Código de Policía, exigir a bares y discotecas que cumplan la ley, etcétera, no hacen que una ciudad viva en la noche de una manera distinta a como vive en el día, es decir, lo que no hay en el día no va a aparecer en la noche porque nos sentimos más seguros. Por eso la vida nocturna que ahora tenemos es así, como la del día, caótica, desordenada, irregular, bullosa, contaminante. Y ahí hay problemas. Los mismos problemas de siempre, solo que ahora no cesan a la madrugada sino que siguen de largo, en una ciudad que vive las 24 horas del día.