Vuelve la banda sonora de la Biblia

Vuelve la banda sonora de la Biblia
El Maestro Alberto Correa, el Estudio Polifónico y la Filarmónica hablan de la importancia de esta pieza de la música barroca que es esperada cada Navidad en la ciudad

Sentarse con Alberto Correa a preguntarle por El Mesías es como compartir una descripción proveniente de la misma voz de Georg Friedrich Händel, quien escribió este oratorio en 1741, en solo tres semanas.
El maestro antioqueño lo ha dirigido cerca de un centenar de veces desde que el Estudio Polifónico (fundado el 24 de mayo de 1966) lo interpretara por primera vez en 1974, en compañía de la Orquesta de la Sociedad Filarmónica de Medellín. Luego, cuando Correa creó la Filarmónica de Medellín, el 16 de abril de 1983, la orquesta quedó completa para que el coro se convirtiera en lo que es hoy: el tercero más antiguo del país y quizá el más importante, con más de 1.500 presentaciones en 44 años.

“Espero morirme dirigiéndolo”
El Mesías se ha convertido en uno de los mayores referentes en música sinfónica para los medellinenses, quienes sagradamente acuden al Teatro Metropolitano cada 8 de diciembre.
“Hemos cumplido ese objetivo de hacer esta obra cada año como lo hacen todas las ciudades que se precien de cultas”, se apresura a decir el maestro.

Este oratorio se ha vinculado con las importantes fechas decembrinas, pero en realidad de navideño no tiene sino una pequeña parte del inicio, la que habla del Advenimiento de Cristo. De ahí en adelante se enfoca en la Vida, Pasión y Muerte del ser más importante para los cristianos. “Así que se puede interpretar en cualquier momento del año”, señala.

Es en Medellín donde esta obra encuentra su mejor ejecución, pues se trata de una pieza de la música barroca, la especialidad del Estudio Polifónico. “Ese juego contrapuntístico entre las voces es valiosísimo y hace que adquiera un gran valor. La música en sí es excepcional. Lo es tanto que el señor Beethoven, que para mí es el más grande de todos los tiempos, decía que daría toda su música por haber compuesto uno de los coros de El Mesías. A pesar de ser una orquesta tan sencilla como la de la música barroca (que tiene solamente dos trompetas, dos oboes, dos fagotes, una percusión, un cémbalo, un órgano, la cuerda y el continuo), es de una riqueza absoluta. La parte vocal solista son unas arias hermosísimas, no hay sino un dueto y el resto son arias y recitativos que lo hacen muy rico al oído. Eso crea un oratorio fantástico de dos horas y media. Es un placer desde la primera estrofa hasta la última. Lo he dirigido más de 100 veces y cada vez me siento más feliz. El caso es que espero morirme dirigiendo El Mesías”, advierte Correa.

La letra es religiosa. No es un libreto, sino que son apartes del Antiguo y el Nuevo Testamento. Esto convierte la obra en una especie de banda sonora de la Biblia, una frase que encuentra en Alberto Correa un eco importante, pues logra tocar su pasado de seminarista, una vocación de la que se alejó al darse cuenta de que no podría vivir sin las mujeres.

Para ser precisos, tampoco podría vivir sin las soprano y las contralto. Desde 1970 el coro es mixto y en el año 1974 se convirtió en un coro sinfónico con la creación de la Filarmónica, curiosamente posterior al coro, un detalle único en el país.
El coro nunca hace polifonía a capela y el grueso de trabajo es con orquestas sinfónicas. Ha sido dirigido por más de 15 directores extranjeros y ha estado en las temporadas de ópera regulares de Haceb y Colcultura (la temporada de ópera de Bogotá).

En busca de la perfección
Ana María Burbano, a sus 23 años, es una historia atípica en el coro. En el 2008 se enteró por medio de la prensa que estaban en audiciones. La entrada no parecía posible en el corto plazo, pues, como ocurre hoy en día, hay cerca de 1.000 solicitudes de personas que quieren hacer parte de esta familia musical de 80 cantantes.

Tampoco le ayudaba mucho ese promedio de permanencia de 30 años que tienen las personas que logran ingresar. Si hubiera sido en los inicios de esta idea habría sido mucho más fácil, al fin y al cabo el promedio de edad de los integrantes no superaba los 25 en los años 70 y 80, y no había preselecciones, como las que hoy se dan ante la cantidad de postulaciones y la escasez de vacantes. En la actualidad las cosas son diferentes, pues el promedio de edad es de 40 años.

No obstante su corto trasegar por la vida, pudo más su capacidad como soprano y hoy lleva cinco años en el coro. También le ayudó su carrera en la Red Escuelas de Música de Medellín desde los nueve años. “La música es todo, es la manera como uno se puede expresar. Es como si hubiera muchos sentimientos. Algo que lo llena a uno mucho y es muy grato”, es lo que alcanza a expresar Ana María al contar su historia.


Luis Guillermo Vélez y Ana María Burbano

Los anhelos de esta joven eran parecidos a los que tenía Luis Guillermo Vélez, un ingeniero civil que trabaja en construcción, vive en El Poblado y quien desde 1974 (cuando se empezó a interpretar El Mesías) ha sido admirador del Estudio Polifónico. Quería entrar, pero, como no sabía ni leer partitura, sólo en 1987 se arriesgó a ir a una audición. Allí, según sus palabras, “me dejaron”.

“Yo sostengo que esto es un relajante para el espíritu, esto lo llena a uno, y en el trabajo que uno tiene es delicioso llegar a un ensayo. Abro la partitura y veo brincar las cucarachitas. Cuando se termina el ensayo uno está relajado. Para mí la música es la vida y tengo 59 años”, dice Vélez, quien es uno de los bajos del grupo. Para él ha sido fundamental aprovechar las clases de técnica vocal y lectura musical a las que tienen derecho los integrantes.

Aparte de estas capacidades individuales, este coro trabaja de una manera muy profesional. Es el único con ensayos diarios (de 6:30 pm. a 8 pm.). La misma organización estimula a sus cantantes corales con la posibilidad de tocar instrumentos. Algunos de los músicos de la Orquesta Filarmónica fueron, en los comienzos, miembros del Estudio Polifónico.

Logros sin precedentes
Si la ejecución de El Mesías parece especial, habría que ver lo que logró el Estudio Polifónico en 1985, cuando por primera vez se hizo en el mundo una representación de las tres cantatas escénicas de Carl Orff, llamadas los triunfos de Orff: Carmina Burana, Catulli Carmina y el Trionfo di Afrodite (Triunfo de Afrodita). Este magno concierto se presentó en el Teatro Pablo Tobón Uribe. Fue una semana entera de funciones con llenos absolutos. “Era la primera vez en el mundo que se juntaban las tres obras como las quiso hacer su autor, quien había muerto dos años antes. Fuimos la primera agrupación del mundo que lo hizo y quedamos en los anales del instituto Orff. En esa ocasión trajimos personal de los Estados Unidos, pero fueron 350 colombianos los que participaron. Se unieron las universidades, los ballet, el Estudio Polifónico, el Colegio de Música de Medellín y las facultades de diseño durante un año y medio para lograrlo”, dice orgulloso el maestro Correa.

Ahora, la interpretación de El Mesías el 8 de diciembre a las 5 de la tarde en el Teatro Metropolitano será una nueva oportunidad para que la ciudad se deleite con El Estudio Polifónico y la Orquesta Filarmónica de Medellín en la puesta en escena que más conocen (aunque es una sola de las 55 grandes obras que han montado). En esa que llena de júbilo al maestro Alberto Correa, esa que logra tocar fibras especiales en los auditorios, tanto como lo hizo con el mismo Händel, quien describió su obra como una conversación con Dios.