Veinte años de un sueño

 
 
Publicado en la edición 402, Noviembre 15 de 2009
 
     
 
Veinte años de un sueño
 
     
  Hace veinte años, en medio del caos que vivía el país, en medio de la guerra y la desesperanza que azotaba a la ciudad, lanzamos un globo que en su candileja llevaba una gran noticia: nacía un nuevo periódico en Medellín. Un periódico con claros principios civiles que pregonaba desde su primera edición que la información más que un derecho es una necesidad, de ahí, que hiciéramos público por primera vez nuestro tema de trabajo, somos un periódico de información útil para la comunidad.
Durante estos veinte años de luchas diarias, de compromisos con la comunidad y con hacer de este un medio de información útil y pertinente, podemos reclamar como un gran logro que nuestra comunidad y por extensión otras comunidades no sólo en nuestra ciudad sino en el país, se vean reflejadas en nuestras páginas como espejos de sus anhelos más profundos.
Resumir en estas pocas líneas lo que han sido estos cuatro lustros no es tarea fácil, pues son muchas las alegrías, serían infinidad las personas o empresas a las que tendríamos que dar las gracias por su apoyo desinteresado, por sus valiosos aportes o por sus ideas constantes. Porque en este tiempo hemos logrado ser ejemplo de dignidad como empresa y sobre todo como ejemplo de responsabilidad frente a los lectores.
Construir una empresa, especialmente una empresa periodística en Colombia no es sencillo. Nuestra tradición demostraba que sólo aquellas empresas nacidas de intereses políticos o económicos lograban fructificar. De ahí la sorpresa de que lleguemos a esta empinada cresta, pues veinte años aguantando los sinsabores de una economía de altibajos y de, a veces, ataques de quienes consideran que la voz de los ciudadanos puede ser enemiga de sus intereses es un gran mérito.
Hemos sido testigos de los sueños, luchas, dolores, logros de nuestra comunidad. Hemos apoyado con nuestra experiencia a muchas publicaciones y a muchos creadores que con nuestro ejemplo han visto que sí es posible hacer una empresa, sólida, responsable, atenida a sus principios de creación y a sus principios éticos.
Como ese globo que lanzamos hace veinte años, Vivir en El Poblado ha tenido que sortear momentos complejos, sin embargo, en esa llama que se ve brillar en el horizonte se ve el trabajo y la energía de quienes hacemos con gusto y alegría esta labor. Llevamos apenas veinte años, esperamos poder ser testigos directos también de una nueva ciudad, en la que creemos, de una nueva sociedad que anhelamos y de un nuevo ciudadano, solidario y justo que es nuestra razón de ser.