Van cuatro semanas y nada…

Este nudo no tiene una solución mágica, a no ser que involucre la adición de las orejas que no fueron consideradas en el diseño. Y poner barreras plásticas, además de patético para una obra nueva, solo sirve para trasladar el problema
/ Juan Carlos Franco

No era difícil suponer que el anuncio lanzado al aire por el Director de Fonvalmed iba a ser incumplido…
Hace un mes, en declaraciones a este periódico, y ante la lluvia de críticas de los usuarios del nuevo intercambio a desnivel de la Transversal Superior con la Loma de El Tesoro, de manera casual afirmaba que todos tranquilos, que en dos semanas todo estaría solucionado. Ya van cuatro.

Daba a entender que ellos en Fonvalmed sí tenían la solución, que todo había sido bien planificado, solo que por hacerle caso a alguien “de afuera” no habían aplicado los diseños originales de tráfico.

Esta curiosísima salida en falso ya fue comentada en detalle en anterior columna. Allí me declaré a la expectativa de la solución que, supuestamente, ya muy pronto iba a ser implementada. Para ver si los usuarios podíamos superar la indignación ante un proyecto que, por resolver un problema, generó otros varios.

Pues no, pasa el tiempo y siguen ahí las barreras plásticas color naranja que tuvieron que instalar apresuradamente para impedir que los vehículos que salen del Centro Comercial El Tesoro (CET) atraviesen con peligro la Superior para ir a hacer fila por el costado derecho, tomar el semáforo, hacer giro a la izquierda y bajar por la loma hacia El Poblado.

Como ya no se puede hacer esa maniobra, quienes salen por la puerta de arriba del CET se ven obligados a subir al puente y buscar la primera bajada disponible, que es a través de los sótanos del Mall del Este. Cabe preguntarse si estarán allí felices o frustrados con el tráfico adicional…

Otra opción es bajar por la empinada calle 6 y esperar que al llegar a la Loma de El Tesoro alguien se detenga y permita el acceso. En este cruce secundario también se está formando un trancón constante.

En fin, sea como sea, este nudo no tiene una solución mágica, a no ser que involucre la adición de las orejas que no fueron consideradas en el diseño. Y poner barreras plásticas, además de patético para una obra nueva, solo sirve para trasladar el problema un poco más adelante.

La verdad, esperar que un intercambio a desnivel funcione fluidamente sin orejas es, por decirlo suavemente, ingenuo. Y bueno, el simple hecho de que conserve un semáforo que corta el flujo de la loma es una enorme derrota conceptual que “alguien”, tal vez de afuera, debió haberse frenado antes.

Hay que buscar la manera de que el semáforo sea innecesario. Para que quien baje por la loma no tenga que detenerse. Que, por ejemplo, quien venga desde el sur por la Superior pueda hacer la U debajo del puente sin tener que detenerse y sin tener que mezclarse con el tráfico que viene bajando.

Como opción a lo anterior, regresar a lo que se tenía antes de la obra: que nuevamente se pueda subir por la Loma del Tesoro hasta llegar al CET. No se pierde mucho, al fin y al cabo esa loma ya es bidireccional desde muy abajo. Esto descongestionaría buena parte de las vías en la zona inferior del CET.
En fin, que pongan la solución que quieran, pero que la pongan pronto y que funcione. Porque sigue siendo incomprensible que una obra que está diseñada desde hace más de 6 años -según el sitio web de Fonvalmed- se haya entregado en medio de tanta improvisación.

No sobra recordar que este diseño, así como para todos los demás del Proyecto de Valorización de El Poblado, se basan en estudios de movilidad de 2004 y 2008, tiempo antes de que el parque automotor de Medellín se disparara. Cualquier proyección hecha con la historia que se tenía en esa época necesariamente se va a quedar muy corta.
¡Seguiremos contando las semanas hasta la solución definitiva, señor Director!
opinion@vivirenelpoblado