Una visita guiada

     

    El Museo de Antioquia, con una tradición centenaria, ha sido desde siempre orgullo de todos. Sus salones han sido protagonistas de una evolución vertiginosa. El Museo, patrimonio del departamento, guarda el pensamiento y los sueños de cientos de hombres y mujeres que en sus realizaciones nos presentan las más diversas formas de ver. Y es precisamente en esa diversidad donde radica la grandeza de un museo, no propiamente en el número de obras almacenadas. El de Antioquia es ejemplo por la búsqueda de proyectarse en todo el departamento como eje de la cultura y como compilador del quehacer de los creadores de la región.

    Desde antes de que el Museo se trasladara a su actual ubicación en Carabobo, Vivir en El Poblado dedicó muchísimas páginas a divulgar sus eventos y a invitar a los vecinos de El Poblado para que visitaran sus instalaciones. Cuando el nuevo Plan de Ordenamiento cifró en el Museo un punto focal del desarrollo del Centro nos alegramos profundamente. Esto tiene una cabal significación para la ciudad pues quiere decir, palabras más, palabras menos, que la nueva Medellín, la que estamos construyendo para los próximos siglos tiene en la cultura su eje.

    Hace 6 años iniciamos un ambicioso proyecto: traer el museo a los lectores del periódico. Quincena a quincena hemos narrado, de manera no lineal, esa historia custodiada por el Museo. Iniciamos la serie con todas las esculturas monumentales de la Plaza Botero, y luego, al finalizar esa primera etapa, entramos al edificio. Horizontes, esa hermosa semblanza del sentimiento de Antioquia da la bienvenida a la serie. Francisco Antonio Cano, maestro de maestros, nos saluda y continuamos con la hermosa obra de Martín Rodríguez, el propio edificio del Museo, la primera obra de arte con la que el espectador se topa al visitarlo.

    En esta edición alcanzamos el significativo número 100. Apenas un leve aperitivo de este suculento plato que es el Museo de Antioquia. Queremos compartir con los lectores de Vivir en El Poblado esta celebración, invitándolos a descargar a su computador un libro electrónico con toda la serie. Agradecemos la inmensa generosidad de Carlos Arturo Fernández, quien con sus comentarios da luces, de manera amable y sencilla, sobre esta visita guiada que queremos hacer cada quince días. Igualmente agradecer al Museo, que siempre ha estado dispuesto a compartir con los lectores de Vivir en El Poblado su enorme patrimonio.