Un reencuentro con “La Moji”

Cuatro jóvenes rescatan la memoria de la banda de ska punk que narró la Medellín de los 90 y cautivó a varias generaciones: Mojiganga 

Ana María Roldán (directora), Daniela Machado (productora ejecutiva), Xiomara Giraldo (productora de campo) y Juliana Botero (directora de arte). Foto cortesía

Por Luisa Martínez

Por estos días, Mojiganga o “La Moji”, como recuerdan sus más fervientes seguidores esta banda de ska punk de la ciudad, ha dado de qué hablar. Hace un año, en agosto de 2014, la banda anunció su retiro de los escenarios y dejó la incógnita de si algún día regresará.


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Desinhibida de fanatismo y para responder a un deber universitario a Ana María Roldán, una estudiante de Comunicación Social Audiovisual de la Universidad Medellín, se le ocurrió a través de un documental volver a esta agrupación, que no conocía bien, pero que sabía había sido un referente en la vida de muchos jóvenes de Medellín. A esta iniciativa se unieron otras tres compañeras que en el propósito de hacer un buen trabajo, su proyecto creció y salió de las aulas. El documental Mojiganga, una historia escrita desde 1995 fue lanzado en el Festival Internacional de Documentales DocsBarcelona+Medellín 2015 y espera ser recibido en otros espacios de proyección local.


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Aunque la advertencia inicial de los integrantes de la banda para unirse al proyecto, era no parecer pretenciosos, según comentó la directora, Ana María Roldán a Vivir en El Poblado, “la misma investigación y los testimonios de la gente nos hablaban de que a ellos los querían y que eran importantes para la escena local”. Ana María Roldán (directora), Daniela Machado (productora ejecutiva), Xiomara Giraldo (productora de campo) y Juliana Botero (directora de arte) se montaron en un corre corre de ocho meses para encontrar la esencia de la banda. “No queríamos una respuesta de libreto sino que cada uno, de manera independiente, nos hablara de lo que pensaba y sentía”, cuenta Daniela Machado.

La producción se hizo compleja, en especial porque algunos están fuera de Medellín. Además de aceptar salir en cámara entran en un juego en el que ellos mismos desde equipos no muy sofisticados, graban sus intervenciones. En esa exploración Ana María y Daniela, de una manera divertida, dan una percepción de esos personajes de quienes escucharon muchas historias a horas impensadas a través de Skype.


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Miguel Cardona (batería), vive en Cali, “Es muy detallista, todo lo tiene en su memoria y habla desde la nostalgia”. Daniel Puerta (trompeta y voz), vive en Francia: “Fue muy difícil sacarle las palabras”. Guillermo García (guitarra y voz), vive en San Francisco. Él se retiró de la banda luego de ir a grabar el disco No estamos solos en 2002: “Tiene como una culpa que está sanando (…), está esa duda de qué hubiera pasado si no se hubiera ido (…). Guillo es uno de los más recordados por la gente, era el que interactuaba con el público”. De Rogelio (guitarra voz), los integrantes no conocían su paradero y las realizadoras lograron encontrarlo por petición de los seguidores en las redes sociales. Hasta hoy, no quiso que revelaran en donde está: “Reemplazó a Guillo y la gente lo confundía, aunque era más afinado”, dice Ana María, riéndose. Natalia Villa (saxofón), vive en España: “A ella no se le conocía la voz, fue muy emocionante verla sentir y tener esa única mirada femenina”. A diferencia de ellos, Mauricio Agudelo (saxofón y voz) y Juan Zuluaga (bajo) viven en Medellín. El primero serio, tímido y con humor y el segundo con un gran sentimiento social, son la muestra de que las letras de la Mojiganga no surgieron de un imaginario sino de una realidad que ellos mismos vivían. “Se atrevieron a hablar en sus canciones de lo que nadie hablaba y se dieron cuenta de que las personas se identificaban con lo que les estaba pasando”, expresa Ana María.

Para saber más de Mojiganga y de su legado en la música local, podrá ver el documental hoy jueves 13 de agosto en la Alianza Francesa, sede Centro, a las 5 pm.