Un pulmón en El Poblado

Un pulmón en El Poblado
Este vivero, más que un referente, es un oasis en medio de la congestión y el cemento

Con sus 3.300 metros cuadrados en plena Milla de Oro, Tierra Negra no pasa inadvertido. Situado desde hace siete años en la muy transitada esquina de calle 7 D con la carrera 43 A, en toda la Avenida El Poblado, ejerce la atracción de un imán sobre quienes pasan por allí. Desde afuera, sobresale el verde de algunas de las numerosas especies nativas que sus dueños –el agrónomo Raúl Penagos y su esposa Ana María Jiménez– producen en sus plantaciones de Rionegro y El Tolima: guayacanes, almendros, ébanos, arizá, chiminangos, palmas, cedros y caobos, entre muchas otras. Una vez adentro, el visitante queda arrobado por el colorido de las flores: bromelias, marygold, petunias o conservadoras, salvia roja y besitos, por solo citar unas pocas, se extienden en macetas a lo largo y ancho del lugar, dándole un colorido inolvidable.
“La gente se enloquece con los parches de color”, dice Ana María, quien relata cómo cada día se acercan al vivero decenas de personas que trabajan en El Poblado y quieren simplemente relajarse y disfrutar la naturaleza. “Son secretarias, trabajadores, profesionales que salen de sus oficinas a almorzar y dicen que quieren ver verde en medio de tanto cemento”.
Durante la Feria de las Flores, Tierra Negra estuvo más visitado que de costumbre. Los turistas se acercaban a tomarse fotografías en el árbol de mango de la entrada, mientras que cientos de residentes, comerciantes, dueños de restaurantes y hostales aprovecharon la promoción de flores en materas para decorar sus casas y locales y mostrar a los turistas la cara más amable y florida de Medellín.
También fue este vivero el que recientemente surtió con 35 mil flores al Centro Comercial Santafé para la elaboración de su tapete.