Un puente histórico

    Un puente histórico
    Ojalá durante el mismo acto protocolario, el alcalde Aníbal Gaviria informe a la comunidad, ahora sí, qué va a pasar con el resto de los proyectos viales

    La inauguración del puente Gilberto Echeverri, también conocido como el de la calle 4 Sur, es, de lejos, el hecho más importante que tiene lugar este mes en la comuna 14.
    Esta megaobra es el primer resultado concreto del reinicio del proceso de valorización en la ciudad, con un paquete de proyectos viales decretados hace cuatro años por el hoy exalcalde Alonso Salazar. Finalmente, sin embargo, se construyó con recursos propios de la Alcaldía.
    El puente de la calle 4 Sur no es una obra pública cualquiera. Marca un hito en la historia de El Poblado, no solo por lo que significará para la movilidad de la zona y en general de la ciudad, sino porque cambia drásticamente la configuración urbana de la comuna 14. A menor escala, por supuesto, podría compararse con lo que implicó para el Centro de Medellín en los años 70 la construcción de la Avenida Oriental y, luego del metro, a mediados de los 90. Algunos las consideraron como fracturas fatales que contribuyeron a la desvalorización de barrios como Prado, en el caso de la Oriental. Otros, las miraron como el costo inevitable de la modernización de Medellín y su paso de pueblo grande a ciudad.
    Mírese por donde se mire, el puente Gilberto Echeverri no deja de ser una fractura en el Poblado. Su irrupción a través de un pulmón verde como el lote de Los Guayabos, el abrirse paso entre numerosas unidades residenciales antes rodeadas de árboles, y por instituciones significativas como Eafit y la Clínica Las Vegas, hacen que su presencia no sea indiferente para nadie.
    No es todavía el momento indicado para evaluar el impacto real y definitivo del puente Gilberto Echeverri. De un lado, porque, conociendo la novelería y curiosidad propia de los medellinenses con las obras nuevas y significativas, es de esperarse que en las primeras semanas la estructura esté congestionada y, con mayor razón, sus vías de acceso. Y, del otro, por lo que ha repetido sin cesar la Alcaldía: este proyecto vial, por sí solo, no basta para mejorar la movilidad en El Poblado. Requiere la construcción inmediata de otras obras contempladas en el paquete de valorización, además de la realización de proyectosa de transporte público masivo (por ejemplo, el tranvía de la 34) y la toma de conciencia individual para disminuir el uso del vehículo particular. De la implementación de este conjunto de alternativas, dependerá que la comunidad de El Poblado sienta que valió la pena el sacrificio que implicó la construcción del puente Gilberto Echeverri y que son más sus beneficios que sus inconvenientes.
    Se espera que una vez inaugurada esta estructura, ojalá durante el mismo acto protocolario, el alcalde Aníbal Gaviria informe a la comunidad, ahora sí, qué va a pasar con el resto de los proyectos viales, cuándo se iniciarán los que faltan por empezar, qué va a pasar con los cobros de valorización y, en fin, todos aquellos detalles que ya está en mora de anunciar.