Un problema de plata

    Un problema de plata
    Las inundaciones de La Presidenta se han convertido en hecho habitual de esta época del año, como el viento para elevar cometas en agosto

    Las inundaciones en Patio Bonito se han convertido en un hecho habitual en cada temporada de lluvias. Ya se sabe que cuando las nubes oscurecen el cielo del sur del Valle del Aburra, un aguacero de grandes proporciones viene en camino. Y después de esos grandes aguaceros, es probable que la quebrada La Presidenta se salga de su cauce en Patio Bonito, poco antes de desembocar en el río Medellín. El desenlace es, no por conocido y esperado, menos temido por los habitantes de El Poblado. Las coladas de lodo, los sótanos anegados, los daños en las propiedades, los malos olores, todo junto, hacen parte de la vida cada año y a pesar de que hay estudios y diagnósticos sobre la problemática de esta quebrada y su solución, todo sigue igual, y con riesgo de empeorar.
    Esa situación no se compadece con las condiciones y características propias de una ciudad como Medellín, en una zona urbana consolidada como Patio Bonito, que cuenta con todos los servicios e infraestructura disponibles en nuestro medio. Sin embargo, la realidad contradice esta descripción: las inundaciones de La Presidenta se han convertido en hecho habitual de esta época del año, como el viento para elevar cometas en agosto.
    Por eso se hace incomprensible la afirmación del Subsecretario de Metro Río publicada en esta edición (ver artículo en la página tres), según la cual la solución de este problema es inalcanzable pues las obras requeridas valdrían alrededor de 10 mil millones de pesos y el presupuesto total para atender todas las quebradas de Medellín es de nueve mil millones de pesos.
    ¿Qué significa eso entonces? ¿Que en plena zona urbana, como quedó dicho arriba, nos debemos acostumbrar a las crecientes de la quebrada y aprender a vivir como en las zonas de inundación de los grandes ríos? ¿De qué tamaño es la zona de retiro que requeriría La Presidenta en la temporada de lluvias para que cuando se desborde no sucedan las cosas que pasan hoy en día? ¿Habría que desocupar esa zona? Nos parece que lo más sensato es tratar de conseguir la plata para construir las obras necesarias y para tomar los correctivos ambientales requeridos para vivir con la cantidad de agua que llueve hoy en día. Cualquier otra cosa se antoja inaceptable para este tiempo y lugar.
    Este sería un buen punto de partida para pagar nuestras deudas con el medio ambiente y empezar a arreglar todo lo que la acción humana ha hecho. Nada de lo que sucede se debe a hechos aislados. La reparación debe involucrar a toda la región pues la lluvia no conoce de fronteras administrativas o sociales. Lo que sucede con La Presidenta nos lo recuerda con cada nueva temporada invernal: este no es un problema de la naturaleza sino de las personas.